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Nuevo pequeño 'museo'

El rincón de Borges en el barrio de Las Letras

El rincón de Borges en el barrio de Las Letras

> Argentina elige el barrio cumbre de la literatura española para depositar, en Madrid, una parte del legado de Jorge Luis Borges
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viernes 10 de julio de 2009, 22:10h
No buscó la fama ni la eternidad pero la grandeza de su obra lo convirtió en mito de la literatura universal y, ahora, su figura se desdobla en universos y mundos en los que se le rinde perpetuo homenaje.

El último tributo, y de modo permanente, se lo ofrecerá Madrid. Veintitrés años después de su muerte, España vuelve a estar de enhorabuena. La Asociación Borgesiana de Buenos Aires; su presidente, Alejandro Vaccaro, además de biógrafo y coleccionista de Borges; el escritor y empresario Alejandro Roemmers (que próximamente recibirá el premio Miguel Hernández) es el copropietario de la colección Borges, la más importante del mundo-  y Roberto Alifano, uno de los 'padrinos' de la idea y e íntimo colaborador del escritor entre 1979 y 1985- han cedido a la Fundación Alianza Hispánica una parte significante de las 20.000 piezas que integran la colección. Una extraordinaria recopilación de testimonios y objetos que evoca, en todos los sentidos, su legado como autor y su historia como ser humano. Ya lo dijo el gran hombre de Buenos Aires, España está “silenciosa en nosotros”, “en los íntimos hábitos de la sangre”.

 “El Rincón de Borges en el Barrio de las Letras nace con el espíritu de honrar su vida y su obra con una exposición permanente en la calle San Pedro, 22” que se combinará con exhibiciones temporales en otras ciudades, dice Gloria Solas Gaspar, presidenta de la Fundación.

Borges crea un puente entre dos orillas y lo hace permitiéndonos descubrir una colección que incluye manuscritos, cartas personales, poemas, libros, documentos inéditos; un abundante y muy valioso material gráfico, y algunos retratos de autor realizados por conocidos artistas. Entre ellos, los pintados por su hermana, Norah Borges. Una impresionante recopilación de piezas que fue exhibida en la Biblioteca de Alejandría (Egipto) durante los actos de conmemoración del 20º aniversario de su muerte, en 2006, y que ha sido llevada también, recientemente, a las universidades de Macquire, en Sidney, y a la Hebrea de Jerusalén, durante unas jornadas memorables.

Este pequeño 'museo' que, ahora abre sus puertas en Madrid es, dice Roberto Alifano, “una valiosa aportación a la cultura y, también, al Barrio de las Letras. Borges es el escritor, a mi criterio, más importante del siglo XX, el único que admite la obra completa, escrita toda en un mismo registro y que, además, está diseminado en ella ya que, como Quevedo, no amonedó un libro: es poesía, relato, ensayo, conversaciones. Así como se habla de la obra kafkiana, se habla también de la obra 'borgeana' (que remite a laberintos y espejos)”.

.La apertura de este espacio Borges, una suerte de pequeño museo, se dará a conocer en una semana de actos y encuentros en la que escritores, cineastas y artistas argentinos y españoles rendirán homenaje a la cultura con mayúsculas. Pero también para acompañar hasta su nuevo destino la memoria de Borges durante unas jornadas en las que todos estos creadores celebrarán y compartirán testimonios y anécdotas de sus vivencias con el autor de 'El Aleph', de su inmensa labor, de su metáfora infinita.

92 años después de la primera visita

Un siglo y una década desde su nacimiento; noventa y dos años desde su primera visita a Madrid; treinta desde que fuera galardonado (1979),  con el Premio Cervantes… la memoria viva del gran hombre de Buenos Aires quedará unida para siempre al espíritu del Barrio de Huertas donde las Musas cosecharon las obras cumbres de la literatura española.

En ese trocito de Madrid donde fueron vecinos durante años Góngora y Quevedo –coincidían en el portal, pero eligieron los sonetos para insultarse-; donde vivió Tirso de Molina; Calderón de la Barca; Moratín; Lope de Vega y Miguel de Cervantes Saavedra; donde se imprimió la primera parte de Don Quijote de la Mancha (hoy el Museo Cervantino), en 1605; donde fueron bautizados Ramón de la Cruz y  Benavente y se casaron nuestros gloriosos románticos Becquer y Larra; donde Galdós sitúa su novela Misericordia y figuran los certificados de defunción de Cervantes, Lope de Vega, Ramón de la Cruz y Espronceda (Iglesia de San Sebastián)… Las mismas calles por las que, dando un salto en el tiempo,  paseó Baroja,  inventaría Ramón María del Valle-Inclán el esperpento y vendría al mundo el 'ilustre' dramaturgo José Echegaray, nuestro Premio Nobel de 1904. Y, también, los mismos recodos en los que se presentan a día de hoy los mejores museos -El Prado, Thyssen-Bornemisza, Reina Sofía, y el reciente Caixa Fórum-, sin olvidarnos del hotel Palace donde Borges se hospedaba en sus frecuentes visitas como hombre de paso encontrando, bajo su gran Cúpula, el reflejo de una luz que le recordaba a la de Buenos Aires.

El Rincón de Borges en el Barrio de las Letras se presenta como una iniciativa inédita con la que se pretende dar a conocer, en detalle, a este escritor universal. Un hombre brillante, de austero carácter, que vivió en sus últimos 45 años en el mismo departamento y que nunca tuvo un automóvil.

Un intento de acercar más a uno de los clásicos contemporáneos de la lengua española, y quien revolucionó en cierto sentido la concepción narrativa y poética hasta el momento, tan cerca en esa patria común de la lengua, y tan lejano por la distancia que se nos ha puesto de su obra y su figura y que ahora se nos acerca desde la cotidianidad y materialidad de sus objetos y efectos personales, de sus manuscritos y material de trabajo desde su vida y su obra.

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