La Unión Europea acaba de entrar en un periodo decisivo para su futuro. La primera cuestión que está en la balanza es la reelección de Durao Barroso como Presidente del ejecutivo europeo, digamos más bien, el número de votos que va a obtener en este segundo mandato pues la elección es segura. La votación del Parlamento se celebrará el 16 de septiembre. El segundo desafío será la celebración en Irlanda de un nuevo referéndum sobre el Tratado de Lisboa, que se realizará el 2 de octubre. Esta vez el “Sí” parece asegurado. El tercer asunto no menos importante que los anteriores será el nombramiento del Presidente de Europa, léase del Presidente del Consejo, figura decisiva creada precisamente por el artículo 15 del Tratado de Lisboa. Los candidatos preferentemente serán progresistas. La cuarta cuestión será precisamente el relanzamiento de la Unión Europea a través de la puesta en marcha del nuevo Tratado de la Unión que ofrece grandes posibilidades institucionales y de políticas públicas que la Unión debe aprovechar. En ese momento comienza el protagonismo de España, a quien le toca recoger este legado durante su Presidencia del Consejo que ejercerá el primer semestre de 2010.
Es en este contexto en el que ha jugado hábilmente sus cartas Jose Manuel Durao Barroso, un excepcional político que ha girado desde el maoismo radical a la presidencia del Partido Social Demócrata Portugués y de ahí a ser el preferido de los políticos conservadores europeos para ocupar la Presidencia de la Comisión. Debo recordar que Barroso realizó su doctorado en la Universidad de Georgetown y que en su día, cuando le criticaron su presencia en la Cumbre de las Azores, añadió con toda razón –Jean Monnet dixit- “la construcción de Europa no puede ni debe hacerse contra Estados Unidos”. Para su suerte, es candidato único, pero tenía que hacer un ejercicio de imaginación o de prestidigitación para convencer a sus oponentes, en su mayoría Socialistas, Verdes y de la izquierda europea y también
convencer a los Liberales. Esto se lo han explicado claramente los líderes de estas formaciones en el Parlamento Europeo, Andrew Duff, Guy Verhofstadt, Daniel Cohn-Bendit, Rebecca Hars, Timothy Kirkhope o Lothar Bisky que lograron aplazar el debate en el Parlamento en el mes de julio tras el primer triunfo de Durao Barroso que fue el acuerdo del Consejo Europeo de 18 y 19 de junio, tomado por unanimidad por los 27 Jefes de Estado y de Gobierno para la designación formal de Durao Barroso como Presidente de la Comisión, acuerdo que le dejó “muy satisfecho y muy orgulloso”.
El apoyo fue unánime pero lo cierto es que Merkel y Sarkozy manifestaron apoyarle sin ambigüedad pero también que se comprometiera con un programa y con unos valores. Fue precisamente ahora, el pasado 3 de septiembre cuando Barroso ha presentado en Bruselas su programa para los próximos 5 años, un texto de 47 páginas verdaderamente singular y en el que Durao Barroso ha querido destacar, ante todo, dar mayor prioridad a las cuestiones sociales y especialmente a la lucha contra el paro. Su programa, llamado “Orientaciones Políticas”, pone el énfasis en la llamada estrategia “UE 2020”, clara referencia a la nueva proyección de la Estrategia de Lisboa, tema capital de futuro para el periodo 2010-2020. El empleo aparece como la principal prioridad, se alude asimismo a la reforma de los mercados financieros, clara consecuencia de la crisis que aún vivimos. Se incluye una potente apuesta por las nuevas fuentes de crecimiento: investigación, desarrollo e innovación; y por la clásica acción de defensa del Mercado Interior, que denomina “Un Mercado Único apto para el siglo XXI”. Se enuncia como parte fundamental del programa la cohesión social, se aborda el crecimiento demográfico, la sostenibilidad, el liderazgo del cambio climático y el desarrollo de la Política Energética y, finalmente, se plantea el avance de la Europa de los Ciudadanos y consecuentemente la protección de los derechos y el fomento del progreso social, un sector de servicios moderno y consolidar la base industrial.
El programa termina con una fuerte apreciación de la Institución que volverá a presidir, la Comisión Europea. Quiere reforzar la imagen de la Institución para que esta no quede debilitada por la potencia del Consejo, además ahora con un nuevo Presidente, y el impulso europeísta más decidido del Parlamento. ¿Que pasará el día 16? El Presidente del Grupo Popular, Joseph Daul, manifiesta haber hablado con el lider de los socialistas en el Parlamento, Martin Schultz, quien ha percibido claramente desde el principio, el triunfo popular en las pasadas elecciones al Parlamento Europeo, pero que se siente obligado a apretar al máximo para que Durao Barroso realice un segundo mandato diferente del anterior y mucho más comprometido con el desarrollo de la Unión. Schultz se ha comprometido a votar el día 16 y de momento Barroso discutirá el contenido de su programa con los grupos políticos que lo deseen. La habilidad de Barroso ha sido la de presentar un programa con fuerte contenido progresista, le queda despejar las dudas que puedan existir sobre su cumplimiento.
Nota final: Conviene entender que parece ser bueno para el referéndum de Irlanda la elección del día 16 porque da una imagen de entendimiento pese a las diferencias y desde luego no podemos olvidar que queda en juego el siguiente nombramiento, el importantísimo nombramiento de Presidente del Consejo o Presidente de Europa para 2 ó 4 años.