Cuentan en círculos socialistas que el presidente Zapatero está contento, y se preguntarán ustedes el motivo. Cuentan que el optimismo presidencial se debe a su convencimiento de que va a ganar las próximas elecciones generales. Se lo auguran las encuestas y el presidente hace caso a las mismas. Al parecer poco importa o poco va a pesar en el ánimo de los ciudadanos los errores del Gobierno, porque se va a producir, dicen, una de esas situaciones, en que el personal irá a las urnas sin entusiasmo, pero resignado a votar de nuevo a Zapatero vista la alternativa.
Y es que en Moncloa y en Ferraz ven a Rajoy y a los suyos como un equipo de perdedores. Otro gallo cantaría si tuvieran como rival a Rodrigo Rato, pero a estas alturas los monclovitas están convenidos de que la derecha económica y social no va a ser capaz de remover de su asiento al candidato Rajoy y que por tanto están resignados a perder las elecciones del 2008. En política puede pasar de todo, y el perdedor de hoy puede ser el ganador de mañana, pero realmente cuesta creer que Mariano Rajoy, con Angel Acebes y Eduardo Zaplana, como guardia de corps, pueda ganar las próximas generales.
Ya digo que en política nada está escrito de antemano, y que cualquier acontecimiento puede enviar al garate al más pintado, pero lo cierto es que frente a los errores del Gobierno de Zapatero, Mariano Rajoy no ha sido capaz de hacer una oposición templada y eficaz. Por eso Zapatero está tan tranquilo sabiendo que puede equivocarse aún mucho más porque ve a los dirigentes del PP como un equipo perdedor.
Es difícil encontrar un presidente que en su primera legislatura haya levantado tanta polémica, haya dividido a los ciudadanos como lo ha hecho Zapatero, haya hecho una política territorial irresponsable, etc, etc, etc, pero la suerte de Zapatero, lo he dicho en alguna ocasión, se llama Mariano Rajoy. Por eso ya digo, Zapatero está contento.