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'No me digas nada' podrá verse hasta el 8 de octubre

El Reina Sofía dedica una exposición al artista Carlos Pazos

jueves 21 de junio de 2007, 18:24h
Actualizado: 10 de octubre de 2007, 11:36h
El Museo Reina Sofía propone un singular recorrido por la obra de Carlos Pazos en una exposición, de casi 300 piezas, que le dedica a este artista "inclasificable, excéntrico e indisciplinado", que no se siente cómodo en el mundo del arte y que a sus 58 años vive "obsesionado con seguir siendo Peter Pan". Titulada "No me digas nada", la exposición, que podrá verse hasta el 8 de octubre podrá, viene precedida del éxito que ha cosechado en el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona.

Este jueves tanto la directora del Museo Reina Sofía, Ana Martínez de Aguilar, como el comisario de la muestra y director del MACBA, Manuel Borja Villel, han coinciddo en considerar a Pazos "un creador inclasificable", "un personaje literario que le hubiera gustado crear a Proust", "un misterio" y un hombre "lleno de contradicciones". Por tanto, estaba claro que este recorrido que se propone por los últimos 30 años de su obra no podía ser organizado según los criterios convencionales de cualquier retrospectiva. Por ello, "No me digas nada" rehuye de cualquier planteamiento exhaustivo y no sigue un orden cronológico, porque como ha reconocido el propio Pazos a un grupo de periodistas su obra "no es evolutiva ni lineal, sino más bien circular".

El visitante podrá comprobar la pasión que siente el artista por el coleccionismo o "por la acumulación sin más" de los objetos más dispares. Como escribe el propio Pazos (Barcelona, 1949) en el catálogo de "No me digas nada", él no es "un artista vocacional, ni dotado". Lo es "por voluntad" y "por decisión". "Infatigable y perseverante en la tarea de intentar entender el mundo", se hizo artista "como coartada, como excusa para superar la timidez, hacer lo incorrecto, decir barbaridades y cometer imprudencias". Este artista -Premio Nacional de Artes Plásticas- que no va "nunca" a ARCO, se construyó a sí mismo, y lo hizo con sorna, ironía y melancolía, aspectos todos ellos presentes en la exposición del Reina Sofía, que coincide en las fechas con otra visión del arte "muy distinta", la del pintor sevillano Luis Gordillo, según ha puesto de relieve Martínez de Aguilar.

"No me digas nada" responde al modo de concebir la vida de Pazos, y el hilo conductor que recorre las diferentes salas y pasillos de la muestra podría ser "la infancia del artista y el artista como infante", porque "la idea del niño perdido" está presente en su obra. "Mi obsesión es seguir siendo Peter Pan y creo que lo voy consiguiendo", ha declarado. Durante su intervención, Pazos ha aprovechado la ocasión para decir cuánto le gustaría que esta estancia, "temporal por ahora", en el Museo madrileño "se convirtiera en permanente". Ante esta petición, la directora del Reina Sofía ha recogido el guante y ha afirmado que este tipo de exposiciones sirven para fomentar la relación entre el artista y el Museo y para estudiar luego qué obras se podrían incorporar, aunque, como sucede siempre, las adquisiciones "dependen de los presupuestos".

Manuel Borja, que ha insistido en el carácter "inclasificable" de la obra de Pazos, ha  recordado que se le suele "asociar" con el lado "kistch" del arte, el nuevo realismo, el informalismo conceptual, el pop sucio, el surrealismo, el "collage", y "con la voluntad de introducir elementos de la vida real en sus obras, ante la imposibilidad de representarla". En esa obra hay también "una estética del silencio", "un deseo de ir siempre más allá". De ahí, el juego de máscaras y de alter ego que propone Pazos en la exposición, cuajada "de humor e ironía", pero también de "melancolía y de resistencia interior".

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