Un juez de Buenos Aires dictó sendos embargos por 2,25 millones de dólares sobre los bienes de dos ex funcionarios argentinos implicados en el cobro de sobornos para que la constructora sueca Skanska se adjudicara obras de gasoductos. Los embargos fueron dictados a Fulvio Madaro, ex director del ente de regulación del sector del gas (Enargas), y Néstor Ulloa, ex gerente de fideicomisos del estatal Banco Nación.
Los embargos ordenados por el juez federal Guillermo Montenegro apuntan a evitar que los ex funcionarios caigan en una situación de insolvencia mientras se evalúa su situación procesal, explicaron fuentes judiciales.
En este sentido, el magistrado avisó a los registros de propiedad inmueble y de automóviles, así como al Banco Central sobre los embargos que le dictó a Fulvio Madaro, ex director del ente de regulación del sector del gas (Enargas), y Néstor Ulloa, ex gerente de fideicomisos del estatal Banco Nación.
También dictó embargos por unos 320.000 dólares a varios de los directivos de Skanska Argentina que están involucrados en el pago de sobornos, que la casa matriz de la compañía sueca admitió a finales del año pasado, luego de hacer una auditoría de su filial.
Montenegro lleva las actuaciones por el pago de millonarios sobornos para que Skanska Argentina se adjudicase ampliaciones de gasoductos en el norte y el sur del país.
El caso se destapó a raíz de las investigaciones del juez tributario Javier López Biscayart sobre un millonario fraude impositivo cometido por decenas de empresas, entre ellas la sueca, por medio de facturas falsas de Infiniti Group, una empresa fantasma.
Se sospecha que empleados deshonestos de Skanska Argentina utilizaban las facturas falsas para ocultar el pago de sobornos, maniobra que también pudo haber sido cometida por otras empresas investigadas por el fraude al Fisco.
Madaro y Ulloa fueron cesados por orden del presidente argentino, Néstor Kirchner, a mediados de mayo pasado, cuando se confirmó que ambos iban a ser citados a declarar como sospechosos por el juez Montenegro, quien coordina su investigación con López Biscayart.
A fines de mayo, renunció Raúl Rodríguez como subsecretario de Obras Públicas con el fin de "dar las explicaciones que correspondan" en estas investigaciones, según indicó al anunciar su decisión.
El presidente de Skanska, el estadounidense Stuart Graham, ha admitido en declaraciones a la prensa local que este caso "es devastador" para la constructora sueca.
Pero destacó que la compañía despidió a los ejecutivos y otros empleados involucrados en irregularidades, canceló deudas con el Fisco argentino y admitió que pagó "comisiones indebidas" para adjudicarse obras públicas.