Entretener al personal con necedades
viernes 21 de septiembre de 2007, 14:03h
Actualizado: 10 de octubre de 2007, 11:36h
Según el diccionario de la Real Academia Española, un “necio” es un “ignorante y que no sabe lo que podía o debía saber” y que un “dicho o hecho necio” es una “necedad”. Estas dos palabras me saltaron rápidamente a la cabeza nada más llegar a la sala de prensa de la Asamblea de Madrid, el día que el consejero de Inmigración, Javier Fernández-Lasquetty, estaba citado para comparecer en sede parlamentaria con el objetivo de informar a sus señorías de los proyectos de su departamento.
Como estamos en plena precampaña electoral, lo importante, el viaje de unos jóvenes madrileños a Mozambique y a otros lugares de Africa, incluido el pequeño país de Suazilandia, un Reino gobernado por un señor que celebra varias veces al año un acto impúdico en el que se convoca a las mujeres vírgenes con la pretensión de elegir esposas para su harén particular. El rey Mswati III, en la fecha en que los madrileños subvencionados por el Gobierno presidido por Esperanza Aguirre llegaron a esta pequeña y atrasada dictadura, con costumbres que ponen los pelos de punta a todo ser humano respetuoso con los derechos humanos y la igualdad, participaba en este mercado de mujeres. Los jóvenes se quedaron a ver el espectáculo, que ha servido a algunos de los políticos de la región para entretener al personal con necedades. Vaya por delante que la crítica no es personal ni va contra nadie en concreto.
Estas líneas pretenden denunciar el uso chabacano de un hecho para hacer politiquería, con el apoyo de los medio de comunicación amigos. El “secuestro” de mujeres para que el monarca de turno se entretenga con ellas, simbolizando el más asqueroso de los comportamientos de un ser humano hacia otro de su misma condición, no sólo es condenable sino un ejemplo claro de lo que hay que erradicar. Pero de ahí a montar un guirigay en el que se implica a embajadores, periodistas, políticos y agoreros hay todo un trecho. Los denunciadores podrían haber convocado una manifestación contra Suazilandia y los métodos del reyezuelo con harén, y ser consecuentes haciendo lo mismo con los gobernantes que amparan la ablación del clítoris, mantienen la insalubre moda de colocar aros en los cuellos de las llamadas mujeres jirafa o sencillamente colocan el género femenino en el lugar que no le corresponde. Que no nos entretengan con memeces y que se dediquen, por ejemplo, a propagar las miserias que contemplaron los jóvenes madrileños que viajaron a Africa: Pobreza, Sida, Malaria, Desigualdades…..