La plaza de las Comendadoras y la calle de Fuencarral, entre las glorietas de Bilbao y Quevedo, han visto cómo su fisonomía ha cambiado tras las obras de reforma acometidas por el Ayuntamiento de Madrid, que han contado con un presupuesto conjunto de más de 1,6 millones de euros y han permitido crear nuevas zonas infantiles, ampliar las aceras, plantar decenas de árboles e instalar nuevos bancos y farolas.
El alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, acompañado por la concejala de Medio Ambiente, Paz González, ha inaugurado las dos remodelaciones, con un recorrido a pie entre las Comendadoras y Fuencarral, pasando por las calles de Quiñones y San Bernardo, la glorieta de San Bernardo, la calle de Carranza y la glorieta de Bilbao.
El itinerario comenzó en la plaza de las Comendadoras, espacio originario del siglo XVII que surgió como un espacio ligado al convento homónimo de la orden de Santiago y que, según explicó el regidor, durante 200 años fue utilizado como aparcamiento de carruajes y caballerías. Tras tres meses de trabajos, y una inversión de más de 184.000 euros, esta plaza dispone de una zona central dedicada a un área infantil, otra de uso estancial y una tercera concebida como parque para mayores.
El entorno ha sido ajardinado con especies rústicas y se han recuperado elementos de carácter histórico como las piezas de granito que separaban la antigua plaza y que se han convertido en pilastras. A las dos zonas ajardinadas de las cabeceras se suman 24 árboles de sombra, pinos piñoneros, cipreses, robles y castaños de Indias, en los laterales y en la zona estancial.
Tras avanzar por la calle de Quiñones y coger la calle de San Bernardo, Gallardón y el resto de representantes municipales enfilaron la calle Carranza en dirección a la glorieta de Bilbao, desde donde cogieron la calle Fuencarral hasta llegar a las proximidades de la glorieta de Quevedo. Fuencarral ha visto como debido a los trabajos de remodelación, que han contado con una inversión de más de 1,4 millones de euros, sus aceras, que cuentan con un nuevo pavimento, son significativamente más anchas.
Así, el ancho de la calzada se ha reducido de cinco a dos carriles, uno por sentido, que absorberán, según indicó Gallardón, el tráfico previsto. Además, las aceras de números impares de la calle se han ampliado en casi diez metros, lo que representa unos 5.000 metros cuadrados, y se ha instalado bandas exclusivas para carga y descarga que eviten la doble fila.
Este tramo de la calle de Fuencarral también cuenta con nuevo mobiliario urbano, alumbrado y jardinería, así como seis áreas infantiles, de 36 metros cuadrados cada una, una pérgola para crear una zona estancial con sombra en el verano y 53 nuevos bancos y 63 farolas. Por otra parte, se han plantado 24 árboles entre olmos y acacias del Japón, a los que hay que sumar otros 60 arbustos.
"La ciudad tiene que recuperar su pulso, no debe perderlo nunca, no debe perder su normalidad y seguir adelante, y tiene que demostrar a aquellos que nos atacan que no van a conseguir de ninguna de las formas quebrantar esa voluntad de convivencia, y las inauguraciones de hoy significan eso, recuperar la normalidad de la ciudad", ha señalado el alcalde.