Si, como parece, se confirman los rumores en el sentido de que varios parlamentarios del ámbito de la sanidad del Partido Popular no tienen sitio en las listas electorales para los comicios de marzo, el candidato Mariano Rajoy ha vuelto a perder el norte en un asunto de enorme calado para los votantes de la derecha. Parece ser que ni Mario Mingo, portavoz de sanidad en el Congreso en la legislatura que acaba de terminar y diputado por Madrid así como en las cuatro anteriores, ni su adjunto Félix Vadillo, diputado por La Rioja, ni Julio Sánchez Fierro, ex subsecretario de Sanidad y con acta de diputado también, ni Miguel Angel Martín, hasta ahora con un escaño en las cuatro últimas legislaturas por Mallorca, ni ….. En fin, podríamos seguir así un buen trecho y añadir más nombres que han demostrado no sólo su eficacia, sino también lealtad a su partido y que, paradójicamente, podrían no tener cabida ahora en las listas electorales populares.
Sería un claro signo de la Sanidad es un flanco débil del PP. En Génova deberían saber que no ha habido otro diputado en las últimas legislaturas, procedente de las filas populares y del sector sanitario, que haya conseguido más consensos que el doctor Mario Mingo, excelente cirujano y mejor persona. De ello pueden dar fe los portavoces de todos los grupos parlamentarios de la Cámara Baja, sin excluir a nadie. Mingo ha negociado con éxito leyes, preceptos, proposiciones de ley, enmiendas… Siempre con buen humor, con clase, focalizando su actividad en aquellos aspectos que unían y no separaban a los partidos diferentes al suyo. Y lo ha hecho con total libertad con Jose Manuel Romay, Celia Villalobos y Ana Pastor –cuando ocuparon el Ministerio de Sanidad y Consumo por el PP- y con Ángeles Amador y el actual ministro-investigador Bernat Soria, por el PSOE. Obviamente excluyo a la tecnócrata Elena Salgado, ahora feliz en el Ministerio de Administraciones Públicas y haciendo infelices a los funcionarios, porque era imposible negociar nada ya que no le interesó la sanidad en ningún momento.
De Julio Sanchez Fierro se puede decir otro tanto. Si bien es cierto de Julio decidió en noviembre pasado abandonar la política activa y volver a la actividad profesional, también es verdad que el candidato Rajoy podría haber puesto algo de su parte –por medio de su mano derecha Ana Pastor- para convencer a este magnífico mediador. Al hilo de lo expuesto me pregunto si al candidato Rajoy le importa la sanidad, porque no debería perder a ninguna de estas personas. A lo peor lo ocurre lo mismo que al presidente Rodríguez Zapatero. No les gusta la sanidad, les da sarpullido, quizás por eso en el borrador del programa electoral del PSOE no hay una sola referencia a la sanidad, aunque es posible que se subsane en la reunión que mantendrá la conferencia política del partido socialista dentro de unos días.