El teniente coronel golpista jamás nos perdonará hebernos tenido que pedir perdón en abril de 2002. Tampoco podrá aceptar el sobreseimiento de las causas, porque eso seria aceptar que mintió con relación al carácter golpista, saboteador y terrorista de la protesta de abril o nuestra participación en el Paro Cívico de diciembre de 2002.
Ya cuando el año 2007, estaba por llegar a su final, el teniente coronel golpista, Chávez Frías, anunció en el canal de la revolución, anteriormente el canal de todos los venezolanos, Venezolana de Televisión (VTV), un Decreto Ley de Amnistía.
Mi primera reacción, producto más de mi intuición que de una reflexión analítica, me llevó a sentenciar que se trataba de un nuevo show que intentaba distraer la atención generalizada que giraba en torno al acto círquense que se había montado para el rodaje de la película "el rescate humanitario", donde las rehenes solo eran las actrices de reparto, porque su protagonista era precisamente Chávez Frías.
Al pasar de los días, confieso que, con gran tristeza, pude comprobar que no solo estaba en lo correcto, en mi conclusión intuitiva, sino que además, podía añadir que Chávez Frías, trataba desesperadamente de darse un baño de demócrata consumado, de líder magnánimo y hombre de gran sensibilidad.
Ciertamente, este Decreto, también me causó una profunda alegría y un gran regocijo, al poder comprobar que, un grupo de venezolanos, de los numerosos presos y perseguidos políticos que le son inherentes al régimen chavista, se habían beneficiado o se beneficiarían. Sin duda alguna que, para ellos, la justicia se hizo presente, Gracias a Dios que así sucedió.
Sin embargo, también pude deducir y comprender, el carácter subyacente y la verdadera intención de este Decreto Ley. Aparte del show y la distracción, Chávez Frías, decreta esta "Ley de Amnistía" selectiva, discriminatoria, sectaria y que criminaliza la disidencia porque tiene que mostrar culpables y mantener presos y persa su vez, el "carácter revolucionario" del proceso.
Veamos por ejemplo en primer termino, como le resulta obviamente imprescindible a Chávez Frías asegurarse que, ante los hechos del 11 de abril de 2002, de los cuales precisamente El, ha sido acusado por Crímenes de Lesa Humanidad en el Tribunal Internacional de La Haya, existan condenados por dichos hechos, pretendiendo con ello, limpiarse de culpas, mostrando los "verdaderos culpables". Para lograr este objetivo, los seleccionados son los comisarios Simonovis, Vivas y Forero, conjuntamente con los ocho agentes de la Policía Metropolitana que supuestamente "secundaron la órdenes". Sin duda, una estrategia vil, baja y despiadada, inhumana e insensible, pero que cumple con el objetivo trazado. Un caso que ya alcanza las 170 audiencias, con incontables testigos, sin ninguna evidencia que los señale y con más de tres años de injusta prisión, así lo comprueban. Estos once venezolanos dignos no "califican" para la "Amnistía", solo porque al régimen le resulta inviable y contrario a sus intereses, dejarlos en libertad.
En segundo termino, tampoco podrán beneficiarse los oficiales que tuvieron una participación activa en los hechos del 11 de abril o en los pronunciamientos en la Plaza Altamira. Si son sobreseídas esas causas como podrían justificar el "golpe de estado de abril" o la "rebelión militar" que pretendía derrocarlo, liderada por cientos de oficiales que se declararon en desobediencia. No puede Chávez Frías poner en libertad a tantos oficiales que aun después del tiempo transcurrido, mantienen un alto grado de influencia y respeto, basado en su actuación digna en aquellos lejanos momentos y durante años de prisión, clandestinidad o exilio, ¿Cómo controlar a tantos oficiales concentrados todos en Venezuela, en libertad y haciendo vida ciudadana y política con un solo fin, salir del régimen chavista, en el menor tiempo posible? Para ellos tampoco habrá cabida en este Decreto Ley discriminatorio y fríamente calculado, dictado por Chávez Frías.
Otro grupo que jamás será considerado, como beneficiario dentro del Decreto Ley de Amnistía, del teniente coronel golpista Chávez Frías, somos los trabajadores de PDVSA, injusta e ilegalmente despedidos y menos aun, quienes por una u otra razón asumimos posiciones de vanguardia, no solo por nuestra propia voluntad, sino al actuar como voceros o representantes de tantos y tantos héroes anónimos que asumieron una posición de dignidad, en defensa principios fundamentales, como lo son el derecho a la vida, a la libertad, a la disidencia, al trabajo digno y que, tal como anticipamos en el 2002, serian cercenados por este régimen chavista, con una profunda convicción totalitaria del poder. El teniente coronel golpista jamás nos perdonará hebernos tenido que pedir perdón en abril de 2002. Tampoco podrá aceptar el sobreseimiento de las causas, porque eso seria aceptar que mintió con relación al carácter golpista, saboteador y terrorista de la protesta de abril o nuestra participación en el Paro Cívico de diciembre de 2002. ¿Cómo eliminar de un solo plumazo, ese argumento reiterativo sobre lo sucedido en PDVSA y que le ha permitido justificar tantos y tantos barbarismos?, ¿Cómo enfrentar una presión de tantos trabajadores regresando al país demando el derechos la trabajo y uniéndose al trabajo ciudadano y político, orientado a detener la destrucción de un país?
Así podríamos enumerar otros casos que, en su particularidad, le sirven a Chávez Frías para justificar sus ataques contra la CTV, Fedecamaras y la Libertad de Expresión. Ahora bien, ante esta realidad ¿Que podemos hacer?
El planteamiento sobre una verdadera Ley de Amnistía General, sin condicionamientos, como debe ser una Ley con este talante, no me resulta nuevo, ni mucho menos extraño. Ya desde el año 2006, me había sumado a la campaña de recolección de firmas para respaldar una propuesta de Ley de Amnistía que seria sometida a la Asamblea Nacional y que era una iniciativa del abogado Gonzalo Himiob, Vive y el Foro Penal y lanzada por el General Francisco Usón Ramírez, desde su celda en Ramo Verde, la cual fue consignada en mayo de 2007. Cuando asumí esa posición de apoyo irrestricto a esa iniciativa, no pensé nunca en la posibilidad cierta que la Asamblea Nacional aprobaría una Ley de Amnistía con las características amplias e incluyentes como naturalmente corresponde. Pensé eso si, en el profundo significado de solidaridad y apoyo que significaría, para aquellos hombres dignos que estaban privados injusta e ilegalmente de su Libertad. Pensé solamente en la Solidaridad para los presos y perseguidos políticos. Quizás influenciado por las innumerables muestras de solidaridad y apoyo que recibí como respuesta a los hechos que vulneraron mi salud. Esa era mi razón fundamental, si obteníamos algo mas, seria una ganancia considerable.
Hoy día, existe una propuesta que gira en torno a la convocatoria a un Referéndum para que el Proyecto de Ley de Amnistía sea sancionado por la Asamblea Nacional y, por ende, se convierta en Ley de obligatorio cumplimiento. Una vez más, he expresado públicamente que, a pesar de mis grandes dudas sobre el logro, no dudaré un instante en sumarme de la manera más activa posible a esta convocatoria, dispuesto a poner en ello lo mejor de mí. Estoy persuadido que es un compromiso con nuestros presos políticos en Venezuela y con todos los que somos perseguidos políticos, dentro o fuera de Venezuela. Lograrlo o no, no puede ser el dilema, es un asunto de solidaridad, de compromiso, de justicia, es una mandato humanitario. Es un acto supremo de reconocimiento, en especial para nuestros presos políticos.
En mi opinión, quienes estamos en el exilio, duro y difícil como es en su esencia, tenemos que mantener una posición de dignidad, fortaleza y compromiso. Tenemos que trabajar sin tiempo final previsto. Con fe y optimismo. Ciertamente, muchos se han resignado, otros se han deprimido, algunos se han entregado, otros se ha concentrado en reclamar y argumentar un olvido que en realidad no existe porque los venezolanos no olvidan a quienes han luchando dignidad y honestidad. Todos sin excepción tienen sus razones valederas. Sin embargo, la gran mayoría mantenemos una posición de lucha irreductible, sin condiciones, ni espacios para claudicar. Tantos y tantos héroes anónimos, cada día nos impulsan y nos alientan. Estamos listos para trabajar con dedicación y ahínco, en pro de esa iniciativa
Finalmente, no puedo dejar pasar unas tristes y deplorables declaraciones dadas por el flamante nuevo segundo Vicepresidente de la Asamblea Nacional, José Albornoz (¿será todavía del PPT?), donde expresaba que, a pesar que con este Decreto Ley de Chávez Frías se podían estar cometiendo algunas Injusticias, el estaba de acuerdo con lo expresado y la acataba sin discusión.
Toda una oda a la adulancia, un acto supremo de cobardía y sumisión que solo busca preservar los espacios de poder individual. Para Albornoz, y muchos otros que actúan como El, les envío unas palabras que invitan a la reflexión. Siempre he pensado que el saber popular encuentra el camino de la verdad. Hoy día, el saber popular comienza a comprender que fue engañado y busca sendas para salir hacia nuevos rumbos. Recuerden quienes se mantienen por conveniencia en la vía contraria que muchos de los que promocionaron la Guillotina durante la Revolución Francesa fueron, posteriormente, victimas de su propia iniciativa.
Recuerden, además, que "Verdugo no pide clemencia", o como dice el saber popular, tal vez "están amolando los cuchillos para sus propias gargantas".
Horacio Medina (*)
unape2005@yahoo.com
*Perseguido político venezolano, exiliado en Estados Unidos
Integrante de los grupos despedidos de la industria petrolera PDVSA