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Que te maten

miércoles 13 de febrero de 2008, 14:55h
  Unos incontrolados intentaron agredir a Maria San Gil en un acto en Galicia. Mientras la dirigente del PP vasco caminaba fue insultada, zarandeados sus escoltas y, lo más grave, se reclamó su muerte a manos de ETA.

   El Fiscal General del Estado debe actuar de forma inmediata contra estas bestias desalmadas, que juegan con fuego con una dirigente política especialmente amenazada. La vida de Maria San Gil es ya lo suficientemente complicada como para que unos independentistas gallegos, descerebrados, vayan instando al enemigo a cometer otro atentado.

   Desde que vio caer asesinado a su jefe de filas, Gregorio Ordóñez, mientras comían en un bar en San Sebastián, y pasó a ocupar su puesto en el partido no puede salir con sus niños a la calle, ni llevarlos al colegio, ni ir a la compra. Una calidad de vida tan mala que, seguramente, ninguno de los que ayer le desearon la muerte sería capaz de soportar.

   Al margen de las discrepancias ideológicas San Gil es una demócrata. Ni siquiera la crispación que el Partido Popular ha fomentado en esta legislatura, y que se acrecienta con la proximidad de las urnas, justifica un acto tan miserable como lo ocurrido el martes en la Universidad gallega. Como las imágenes se grabaron por las cámaras de las televisiones, los autores de los hechos son fácilmente identificables, por lo que la Fiscalía tiene muy fácil su identificación.

   No es tolerable que los políticos, sean del partido que sean, tenga que ir a los actos públicos protegidos por la policía. Si no se cortan de raíz actos como el protagonizado por la dirigente popular la campaña electoral puede convertirse en un 'pin pan pun' para los candidatos y, ni esto es el Oeste americano, ni vivimos en una democracia vigilada.

   Maria San Gil, una mujer dura en su mensaje, pero con un valor personal fuera de toda duda se negó a abandonar la Universidad por la puerta de atrás y cruzó la entrada principal protegida por sus escoltas bajo los gritos de "fascista", "asesina" y "terrorista".

  ¡Que despropósito! Son precisamente los asesinos, terroristas y fascistas de los etarras, los que amenazan la vida de los políticos y ciudadanos demócratas que no aceptan su pretensión de convertir Euskadi en una dictadura totalitaria.

   Hay que apagar urgentemente la mecha del contagio, de la intolerable situación que viven los políticos en el País Vasco, para que no llegue a otras Comunidades Autónomas. La democracia es el respeto a las ideas políticas y a sus representantes elegidos en las urnas, aunque no te gusten. Lo otro es el fascismo y el miedo.

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