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OPINIÓN/Víctor Gijón

Los caprichos del alcalde

Los caprichos del alcalde

martes 19 de febrero de 2008, 11:21h
Actualizado: 20 de febrero de 2008, 07:21h
El capricho del alcalde de Santander, su afán por dejar su impronta en donde maldita falta que hacía y un reverencial sometimiento a la herencia de su antecesor en el cargo, son asuntos de menor cuantía en lo político que no merecían mayores comentarios --la petulancia es ridícula, pero no conlleva pena política-- si no fuera porque nos va a costar unos cuantos millones de euros a todos los cántabros.
El edificio Moneo, las vicisitudes para su construcción, van camino de convertirse en un esperpento a mayor honra y gloria de políticos mediocres y oportunistas. El acuerdo alcanzado ayer entre Ayuntamiento de Santander y Gobierno regional no es el final sino un punto y seguido.

De la Serna
saca pecho porque ha logrado quitarle 7,5 metros de altura a un edificio que su partido, el PP, diseñó, cuando mandaba en el Gobierno de Cantabria, con 29.000 metros construidos, provocando una fuertísima oposición vecinal que el Ejecutivo PSOE-PRC tuvo en cuenta a la hora de reducir en diez mil metros cuadrados el volumen de edificabilidad. Ello no le salvó de las críticas del PP, que consideraba mostruoso el pequeño Moneo frente al gran Moneo que ellos diseñaron.

Ahora se quitan 300 metros de terraza y De la Serna canta victoria. Pues bien ese recorte nos va a costar una nueva modificación del proyecto. Y Moneo cobra --está en su derecho-- hasta por cambiar una coma del proyecto inicial. Lo dicho: la montaña parió un ratón y De la Serna podrá decir que puso su granito de arena en la nueva sede del Gobierno, cuando en realidad toda su aportación es cambiar la dirección media docena de calles, ampliar una rotonda y poner una cuantas aceras. ¡Glorioso!
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