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Vuelta al 'cole' a los 40

viernes 22 de febrero de 2008, 17:46h
Actualizado: 10 de marzo de 2008, 10:53h
Un centro de Carabanchel ofrece clases gratuitas a adultos que no pudieron estudiar en su juventud y desean recuperar el tiempo perdido. Aquí no importa la edad, sólo las ganas de formarse y superarse cada día. Esta es su historia.
Las circunstancias de la vida muchas veces no nos dejan hacer lo que realmente nos gustaría. Son muchos los que se han planteado alguna vez eso de “si pudiera volver atrás”, “si me hubieran dejado hacer lo que realmente quería” o “si no hubiera tenido hijos tan pronto”... Pero el hecho de lamentarse, aunque es muy humano, no sirve de nada. Por eso hay personas que, a pesar de la edad, deciden comenzar a estudiar y no quedarse con la terrible sensación de “¿y si hubiera...?”.

Inés, de 42 años, acude todos los días al centro que la Asociación Norte Joven tiene desde hace poco más de un año en Carabanchel, en la calle Eduardo Rivas número 12. Lo hace porque quiere sacarse el graduado en secundaria. “Siempre he querido estudiar y lo he intentado en infinidad de ocasiones.

El problema ha sido que , como siempre he tenido que trabajar para dar de comer a mi hija, no he tenido tiempo. Además, con mi sueldo, no me da para todo y siempre he tenido que sacrificarme yo, quedándome sin la oportunidad de pagarme un curso. Pero aquí la educación es gratuita, gracias a ellos estoy cumpliendo por fin mi sueño”, declara.

La asociación cultural Norte Joven es una entidad sin ánimo de lucro que lleva 23 años funcionando. Se creó en el año 1985 para ofrecer formación a quienes, por motivos sociales o económicos, no habían podido estudiar y además tenían dificultades para incorporarse a un empleo. “Lo que más nos preocupa es la inserción social de las personas que acuden a nosotras. En este centro de Carabanchel solo trabajamos con mujeres. Ellas han dedicado toda su vida al cuidado de sus hijos y no han tenido tiempo para ellas. Nosotros les damos las herramientas para que se inserten social y laboralmente, el mérito final es sólo de ellas”, asegura Ana González, directora de Norte Joven.

Las clases a las que hay que asistir para obtener el graduado en Secundaria se imparten en grupos reducidos durante el curso académico. En la clase de Inés hay cinco personas más, entre ellas Verónica, de 22 años. “Es como si estuviera  recuperando el tiempo que he perdido. Yo dejé de estudiar antes de llegar a BUP, lo que hoy sería 3º de la ESO. Me quedé embarazada siendo aún muy jovencita y el crío, como es normal, se ha llevado todo mi tiempo y mi esfuerzo hasta ahora. Además de sacarme el graduado en secundaria, mi intención es conseguir algún empleo relacionado con la ayuda en domicilio a personas mayores o cualquiera que así lo necesite, como por ejemplo los discapacitados. Por eso me he apuntado al curso de ayuda en domicilio que imparten en este mismo centro de Norte Joven. Al final no tengo tiempo para nada, me paso todo el día aquí, por la mañana con el curso y por la tarde con el graduado en secundaria”,  explica.

Los contenidos que se imparten en las aulas aportan a las alumnas conocimientos generales en distintas áreas: matemáticas, lengua, dibujo técnico, inglés, ciencias naturales... “Lo que más les cuesta son los números, las matemáticas”, declara Inés, de 18 años y profesora de inglés del centro. “Poco a poco han ido mejorando mucho, he notado mucho la diferencia entre el momento en que llegaron por primera vez a clase y el momento en el que estamos ahora, prácticamente mitad de curso. Me satisface que esto sea así y que cada día aprendan cosas nuevas, para eso estoy yo aquí”, añade.

Inés es una de las 11 profesoras que tiene el centro de Carabanchel, todas ellas voluntarias. Cada una se ocupa de una asignatura. En total en Norte Joven hay alrededor de 200 voluntarios. “Cualquiera puede ayudar. El único requisito es tener ganas de hacerlo”, explica González.

Este curso de graduado en secundaria no es el único que imparte este centro. También hay español para extranjeros, informática para adultos y cursos de ayuda en domicilio. “Prácticamente todas las alumnas que tuvimos en el curso de ayuda en domicilio de la promoción anterior están ya trabajando”, asegura Kenia Navarro, directora del centro de Carabanchel. “Eso es lo más bonito de mi trabajo, ver como ellas cambian, como su autoestima crece y como se insertan social y laboralmente en nuestra sociedad. Lo peor para mí, sin duda, es que ellas no lo consigan. Sus fracasos duelen mucho, incluso más que el mío propio”, concluye.
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