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Cinco minutos decisivos

Cruz Roja imparte cursos de primeros auxilios para padres

viernes 28 de marzo de 2008, 16:54h
Actualizado: 10 de abril de 2008, 14:13h
Un taller enseña a padres, madres y cuidadores a afrontar los accidentes de sus hijos mediante técnicas de primeros auxilios.
Si el 20 por ciento de la población conociese las técnicas de primeros auxilios, el nivel de supervivencia en los primeros momentos de sufrir un accidente aumentaría de forma importante.  Cruz Roja ha creado el taller de Primeros Auxilios para Padres, porque considera muy importante el que todos, sobre todo las madres, los padres y los cuidadores de niños, tengan conocimientos y habilidades para poder ayudar a los más pequeños en caso de accidente. Y es que esos primeros cinco minutos son cruciales para salvarles la vida.

El curso tiene una duración de 15 horas y se impartirá en los distintos centros de formación que la Cruz Roja tiene por toda la Comunidad. “Vimos que las personas que acudían a los cursos que impartíamos tenían siempre preguntas sobre sus hijos, dudas sobre qué hacer para ayudarles en caso de accidente. Así que, inconscientemente,  fueron ellos mismos los que nos dieron la idea de este curso”, asegura José Carlos García, del departamento de formación de Cruz Roja y coordinador de los cursos. “Hemos programado los talleres en tres horarios: de mañana, tarde o de fin de semana. De esta forma, todos los que quieran podrán recibir esta formación”, añade.

Los cursos comenzaron a impartirse en marzo de este año y hay programados alrededor de 20 más hasta que comience el verano. Cada una de las tres clases dura cinco horas y hay un máximo de 10 alumnos. “Se apuntan parejas jóvenes, maestros o profesionales que normalmente tratan con niños, personas solteras con hijos e incluso abuelas o tías. El rasgo común de todos ellos es quieren saber cómo actuar con los más pequeños en caso de accidente. Hay que recordar que muchas de las maniobras a realizar con los niños son muy distintas de las que utilizaríamos con personas adultas”, explica García.

Las clases tienen una parte teórica y otra práctica, donde cada uno de los alumnos practica al menos cuatro o cinco veces cada una de las explicaciones teóricas que ha escuchado anteriormente. “Lo que más me gusta del curso es que es muy práctico. Todos, uno por uno, vamos experimentando con casos que nos plantea el monitor, así trabajamos lo que nos han explicado anteriormente. Hay tres tipos de maniquíes:  uno que simula un bebé, otro que es como un niño de entre 1 y 8 años y otros que ya es casi como un adulto. Al final de la clase todos hemos aprendido correctamente lo que hay que hacer en caso de accidente”, declara Eva, de 37 años y alumna del curso que se imparte en el centro de formación de la calle de Las Pozas número 14 de Madrid.

“Decidí apuntarme porque tengo un hijo de año y medio que no para de darme sustos. Es un niño tremendamente activo y me llevo muchos sobresaltos cuando se cae al andar o cuando se empieza a atragantar comiendo. Me da mucha tranquilidad el hecho de saber cómo podría ayudar a mi hijo en caso de que le pasase algo”, añade Eva.

La información que imparte el curso de primeros auxilios se divide en diferentes bloques: conducta a seguir tras una emergencia; problemas respiratorios; problemas circulatorios; actuación ante hemorragias, heridas y quemaduras; traumas o lesiones y otras situaciones de riesgo. “Creemos que es necesario que la gente sepa como actuar durante los primeros cinco minutos tras un accidente, mientras llegan los servicios sanitarios. Además intentamos romper también con falsas creencias, prácticas que a pesar de estar muy arraigadas son completamente erróneas, como por ejemplo el consejo de echar la cabeza para atrás si sangra la nariz. Es al contrario: hay que echarse hacia delante con la nariz tapada”.

El curso se centra en la intervención pero también se preocupa de dar las instrucciones oportunas para la fomentar la prevención. “Explicamos técnicas muy sencillas, pero que pueden llegar a solventar una situación de riesgo para la salud de los niños. Durante los cinco primeros minutos hay que saber actuar rápida y eficazmente y siempre recomendamos que si no se sabe bien qué hacer, es mejor no hacer nada”, asegura García.

Este curso de primeros auxilios se ha comenzado a impartir este año pero la intención es continuar con el proyecto y  llegar al mayor número de alumnos posible. “Después de haberlo hecho pienso que todos deberíamos aprender primeros auxilios y , es más, repetir el curso pasados unos años añadiendo nuevas técnicas y recordando las que ya hemos aprendido. Yo, personalmente, me siento mucho más segura con mi hijo”, declara Eva.

“Lo único que no me gusta de mi trabajo es no poder llegar a todos los ciudadanos. Creo que todos deberíamos tener muy claro qué hacer en una situación de emergencia o tras un accidente, qué botiquín básico debemos tener en casa o a qué números debemos  llamar en caso de sufrir un  accidente”, concluye García.
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