El candidato socialista a la Presidencia de la Comunidad de Madrid, Rafael Simancas, está decidido a dirigir todas sus decisiones por el camino de la conquista de la plaza madrileña y no quiere que nada ni nadie le entretenga o le desvíe de su gran objetivo electoral: la derrota del PP en las urnas.
No quiere descentrarse con problemas internos y está empeñado en olvidar las diferencias y desencuentros con algunas de las familias en las que está dividido el PSM. Pretende que no haya más adversario que la derecha madrileña y dejar a un lado, en un aparcamiento bien acondicionado, las batallitas internas.
Para conseguirlo pretende pasar su pipa de la paz a los compañeros guerristas, de Izquierda Socialista, a los que siguen al ex parlamentario Antonio Carmona y a todos aquellos que representen algo considerable en el socialismo madrileño. En el ánimo de todos estos militantes está participar en esa fumada colectiva a favor de la unidad de acción y dejarse llevar por los efectos del tabaco (con mezcla sin ella) hasta el día después de la celebración de las elecciones municipales y autonómicas de mayo.
La prueba de fuego para medir el espíritu de cooperación dentro del PSM será el proceso de selección de los militantes que irán en las listas de los aspirantes socialistas a sentarse en los sillones de Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz-Gallardón, Simancas y Miguel Sebastián.
Las agrupaciones del PSM en los distritos de la capital celebrarán asambleas entre los días 18 y 21 de este mes para proponer nombres de candidatos a ir en la lista de Sebastián. La Ejecutiva Regional liderada por Simancas ordenará las propuestas de los afiliados, elegirá y hará una lista definitiva, que será votada en las agrupaciones de toda la región entre los días 25 de enero y 4 de febrero.
En ese mismo periodo, los afiliados propondrán también nombres para ir en la lista de Simancas. Para que todo esto que parece tan complicado se desarrolle en paz y sin tensiones internas es necesario que Simancas sea generoso con todos. Como comenta en privado un conocido militantes del PSOE, en esta ocasión, está decidido a ser generoso y a repartir velas entre todas las familias para que el entierro sea participado.
Aunque es verdad que las ganas de ganar son mucho mayores entre la militancia que las posibilidades que las encuestas dan a esta formación de superar al PP, la decisión de Simancas de fumar la pipa de la paz con todas las tendencias dentro del partido supone aligerar el peso de las desventajas que carga a sus espaldas el propio candidato. Unas, derivadas de errores propios consistentes sobre todo en no contar con los demás, y otras, producto de decisiones nefastas de aparatos superiores, desde el punto de vista jerárquico.
Al final, Simancas apuesta por contar con todos para intentar que el previsto funeral se transforme en una sala de baile de breakdance, especialidad que domina este líder del PSM, y si hay que repartir siempre es mejor el buen rollito que la aniquilación. Los más críticos dicen que Simancas reparte velas para no quedarse solo en el entierro y añaden que si, al final, hay breakdance, lo más lógico es que baile solo para recordar sus marchosos inicios de juventud.