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Año Internacional del Planeta Tierra -2008

lunes 21 de abril de 2008, 18:02h
Actualizado: 24 de abril de 2008, 06:36h

Algo tan trascendental como recordar la “casa”, el hábitat, donde vive la especie humana, es lo que nos ofrecen anualmente las Naciones Unidas, por medio de la UNESCO su organismo dedicado a la Ciencia, la Educación, la Cultura y el Desarrollo.

Naciones Unidas comenzaron a preocuparse de la Ecología en 1972. Cuando el Presidente del Club de Roma publicó su libro el Medio Ambiente Humano.  
Ese mismo año, Naciones Unidas celebraron la primera Conferencia sobre el Medio Ambiente Humano, en Estocolmo el 15 de julio de 1972. La preocupación por cuidar nuestro Planeta y el Medio Ambiente había comenzado.


Veinte años después, en Río de Janeiro del 3 al 14 de junio de 1992, Naciones Unidas celebró la Conferencia denominada “DECLARACIÓN DE RÍO SOBRE EL MEDIO AMBIENTE Y EL DESARROLLO”, también conocida como CUMBRE DE LA TIERRA. Lo hizo con la finalidad de:

  • Reafirmar la anterior conferencia de Estocolmo (1992) y tratando de basarse en ella con el objetivo de establecer una alianza mundial nueva y equitativa, mediante la creación de nuevos niveles de cooperación entre los Estados, los sectores claves de las sociedades y las personas.
  • Procurando alcanzar acuerdos internacionales en los que se respeten los intereses de todos y se proteja la integridad del sistema ambiental y de desarrollo mundial.
  • Reconociendo la naturaleza integral e interdependiente de la Tierra, nuestro hogar.
Por la gran importancia y trascendencia que tienen los 27 Principios Proclamados en esa Cumbre, que constituyen “la filosofía de la acción” que Naciones Unidas emplea en la organización de las Cumbres Mundiales y que yo denomino la Ecología Política, quiero dedicarles especial atención, pues en la investigación realizada he descubierto una contradicción entre los Principios 24 y 25, que quiero exponerla al lector y mostrarle  las consecuencias que conlleva.

Si no se establecen bases científicas acertadas, los procedimientos de ejecución que se lleven a la práctica, arrastraran unos errores que pueden anular o disminuir notablemente, los resultados prácticos que se pretenden alcanzar. 


Principios y contradicciones


Tras considerar que los seres humanos son el centro de las preocupaciones relacionados con el Desarrollo Sostenible (Principio 1), o que la protección del Medio Ambiente deberá constituir parte integrante del proceso de Desarrollo y no podrá considerarse en forma aislada (Principio 4), se extiende a un total de 27 Principios.

En la investigación que sobre el tema he realizado para el trabajo “El Hombre Ecológico del Tercer Milenio frente al Medio Ambiente, al Cambio Climático, a los Desastres Naturales y a la Guerra”, observé que existen discrepancias entre los dos básicos Principios 24 y 25, y dependerán los resultados obtenidos del modelo que se siga para llevarlo a la práctica.
 

El Principio 24 dice: La guerra es, por definición, enemiga del desarrollo sostenible. En consecuencia los Estados deberán respetar el derecho internacional proporcionando protección al medio ambiente en épocas de conflicto armado, y cooperación para su ulterior mejoramiento, según sea necesario.


El Principio 25, señala: La paz, el desarrollo y la protección del medio ambiente son interdependientes e inseparables.

El principio 24, hace compatible simultáneamente, la existencia del conflicto de confrontación armada, la Guerra, con la protección del Medio Ambiente y el freno al Cambio Climático. Es el sistema que se realiza actualmente en las Cumbres Mundiales. Que solo alcanzan logros mínimos. Y en mi opinión será imposible lograr buenos resultados globales y efectivos, por una razón de disponibilidades económicas.


Las actividades y presupuestos que los Estados actuales realizan para su Seguridad y Defensa, incrementadas notablemente para hacer frente al Terrorismo Mundial dentro de un mundo internacional inseguro, de real o potencial confrontación armada, les absorbe la mayor parte de sus recursos y posibilidades de todas clases. No pueden dedicarse a proteger el Medio Ambiente y frenar el Cambio Climático adecuadamente, debido a los grandes recursos económicos y de todo tipo, que precisan la creciente investigación y las energías renovables. Las Naciones Unidas han de limitarse en las Cumbres a conseguir pequeñas reducciones de emisiones de gases de efecto invernadero, muy poco eficaces en el conjunto global. Es imprescindible cambiar la orientación política de enfrentamiento de los Estados y los gastos bélicos.

El Principio 25, hace interdependientes e inseparablesla paz, el desarrollo y la protección del Medio Ambiente. Esto es, que solamente si dedicamos en el futuro todos los anteriores recursos bélicos de los Estados a proteger el Medio Ambiente, frenar el Cambio Climático y defendernos de los Desastres Naturales, podrá la Humanidad lograr resultados globalizados y positivos en estos campos. Y como un gran efecto colateral, de Cooperación Internacional conseguir hacer desaparecer la confrontación armada de la Guerra, ante la existencia de un “enemigo mayor” para nuestra vida en el Planeta.

Los Hombres actuales debemos ser conscientes que mientras la Guerra no se supere, no se podrá proteger adecuadamente al Medio Ambiente, frenar el Cambio Climático, ni estar protegido ante los Desastres Naturales.

La Ecología nos puede llevar a una Paz que los Hombres de los anteriores Milenios, fueron incapaces de lograr. ¡Hay que conseguirlo!


Imposibilidad de disponer de los necesarios recursos para dedicarlos al mismo tiempo a los Retos Ecológicos y a las Guerras.

Considero que Naciones Unidas no ha realizado un planteamiento acertado al querer compaginar la existencia de guerras y la protección del Medio Ambiente y el Desarrollo. Se encuentra con la gran dificultad de la falta de recursos. Mientras no dediquen todas sus energías y capacidades a los Tres Retos que tiene planteados con el Medio Ambiente y Desarrollo; Cambio Climático y Desastres de la Naturaleza, se tendrá que conformar con decisiones como las adoptadas en la Cumbres de Kyoto (1998), de Nairobi (2006) o de Bali (diciembre de 2007): reducir la contaminación atmosférica un 5% o un deseable 25% en 2020. Totalmente insuficientes para evitar el calentamiento del globo y los peligros que conlleva.          

En el trabajo que he publicado en los Anales de la Real Academia de Doctores de España (en noviembre 2007) titulado:“Retos del hombre Ecológico del Tercer Milenio”, artículos publicados en La Revista Diplomacia, Siglo XXI, en La Razón y en www.diariocritico.com, figuran los conceptos básicos del libro que tengo en preparación “TEORÍA DE LA ECOLOGÍA CIENTÍFICA, POLÍTICA, SOCIAL Y ECONÓMICA”. Todo un tratado moderno sobre lo que deben conocer los ciudadanos actuales”.

Verdaderamente espectacular ha sido el avance en sensibilización y atención mundial, que en el corto periodo de 36 años, (1972 – 2008) han experimentado el Medio Ambiente y el Cambio Climático. Entre los ocho Objetivos de Desarrollo del Tercer Milenio de Naciones Unidas del año 2000, figura el Medio Ambiente como séptimo Objetivo, pero solamente siete años después ocupa un primer lugar de atención y preocupación mundial. Hoy no existe ningún Medio de Comunicación que no dedique diaria o semanalmente atención a temas ecológicos.

El Objetivo 7 tiene una redacción especial: “Garantizar la sostenibilidad del Medio Ambiente”, esto es, proveer los presupuestos económicos para poder llevar a la práctica la investigación I + D + i, las nuevas tecnologías no contaminantes, y disponer de los medios y energías necesarias para sostener el Medio Ambiente. La mayor parte de las dificultades que hoy se encuentran en las Cumbres de Naciones Unidas, para proteger el Medio Ambiente y frenar el Cambio Climático, tienen razones financieras.

Como ocurrió en la “Octava Convención de Naciones Unidas contra la Desertización (COP 8)”, (Madrid, del 03 al 15 de septiembre 2007) con asistencia de 2000 ponentes de 191 países. Su objetivo era poner en acción un Plan Global contra la desertización en los próximos diez años. Se contaba con un presupuesto inicial aceptado por consenso generalizado. Durante los trece días de reuniones se estimó no era suficiente y había de ser aumentado en un 5%. La negativa de Japón, por razones económicas, no permitió aprobar el Plan, con las consecuencias negativas que lleva consigo este aplazamiento de poner en obra los acuerdos adoptaos. ¡Mientras, el desierto avanza!           

Necesidad de efectuar un planteamiento acertado y completo de los Retos. 
Dada la relación e interdependencia existente entre el Medio Ambiente, el Cambio Climático y los Desastres Naturales, Naciones Unidas deben plantear sus acciones de forma coordinada y conjunta. Si solo se centra en evitar la contaminación atmosférica con el CO2, aunque fuera en un muy elevado tanto por ciento, solamente se habría logrado un reducido resultado.  

Hay que evitar todos los factores que aceleran el Cambio Climático y al mismo tiempo, tomar las medidas adecuadas para reaccionar rápida y eficazmente contra todos los Desastres Naturales,
para poder socorrer a las victimas y paliar sus terribles efectos. Concienciar sobre el “cambio de enemigo” y crear las Organizaciones Mundiales Civiles, Ecológicas, Logísticas y Técnicas, (OCELT) necesarias, requiere cambio de mentalidad, tiempo y esfuerzo. 


La Cooperación Internacional
es indispensable.

Todos los mecanismos de financiación para garantizar la sostenibilidad del Medio Ambiente, tienen pros y contras, y debemos encontrar las soluciones más apropiadas y urgentes a la situación actual.

El Doctor Antonio Lamela Académico de Número de la Real Academia de Doctores de España, Premio Rey Jaime I, año 2006, en su libro “Estrategias para la Tierra y el Espacio. Geoísmo y Cosmoísmo (2007)”, ha propuesto la creación de un impuesto de ámbito mundial de Desarrollo Sostenible que contribuya a la prevención del Medio Ambiente en las naciones que se encuentran en desarrollo.

Pero ante la ingente tarea de recursos de toda índole necesarios para afrontar las necesidades que requieren el Medio Ambiente, frenar el Cambio Climático y la Defensa de los Desastres Naturales, es necesario además de una indispensable y total Cooperación Internacional, cambiar la orientación de los recursos mundiales. Los hoy dedicados, directa e indirectamente a la Seguridad y Defensa de los Estados, esto es a la Guerra, deberán utilizarse en cubrir las necesidades que requieren los tres retos de la Naturaleza mencionados, para lo cual será preciso eliminar el conflicto interhumano de la Guerra.

Aplicar a los RETOS del HOMBRE ECOLÓGICO modernas Tecnologías (Investigación Operativa, Teoría del Conflicto, etc.)

Solamente si todos los hombres y mujeres actuales tomamos conciencia de los Retos que la Naturaleza nos ha planteado en este Siglo XXI, podremos asegurar un Mundo mejor a nuestros nietos, biznietos y sucesivas generaciones.

Para tener éxito en el empeño, todas las investigaciones, conocimientos científicos y tecnológicos que hasta el momento hemos ingeniado, deben poder ser utilizados para alcanzar los vitales objetivos propuestos así como los que pueda seguir creando la fértil inteligencia humana. Investigar en Universidades, y centros apropiados, personas individuales, cibernautas, ONGs y todo tipo de Asociaciones, para crear nuevas Teorías que puedan tener aplicación en la investigación e innovación del Hombre (HETM) en relación a los Retos planteados, parecen indispensables.


Apoyo decidido de los Ciudadanos y Estados del Mundo  

Implicarse personal y colectivamente, en el tema ecológico, en todas y cada una de sus miles de facetas y actividades, es una condición necesaria para obtener buenos resultados en el desafío colectivo planteado. Sin voluntad individual de las personas y política de los Estados no será posible lograr alcanzar, paulatina y sucesivamente, los objetivos que Naciones Unidas ha de plantearse para tener un acierto global, efectivo y conjunto.


Hay muchas actividades en que hombres y mujeres podemos participar fácilmente. Ahorrar energías, tiene un amplísimo campo de acción que podemos realizar sin esfuerzo. Al Gore, en sus libros y conocidas campañas de divulgación sobre el Cambio Climático, fija detalladamente muchas de ellas, que ya cumplen millones de personas. Los Medios de Comunicación las dan a conocer periódicamente. La “ley del número” produce unos efectos impresionantes. Por ejemplo, si en lugar de escribir en una sola cara, en libros, folletos, apuntes escolares, cartas, etc. se hiciera en las dos caras, se ahorrarían millones de kilos de papel desperdiciado. ¡Algunos bosques aun estarían vivos y no serían terrenos desertizados!  

Contemplamos la degradación de los ecosistemas, la desaparición de especies, la contaminación del aire, de tierras y mares, destrucción de zonas de selvas y otros efectos perniciosos creados por la mano del hombre, a los que se unen los desastres causados por la naturaleza, cuya capacidad de prevención es muy escasa y de lenta recuperación ante las muertes y destrucción de infraestructuras.
 


Utopías realizables

Es mucha la tarea que debemos afrontar con optimismo. Algunos logros importantes ya se han conseguido, como la detención del aumento del agujero de la capa de ozono, recuperación de especies en extinción y zonas de reforestación. Eran Utopías que la inteligencia y la voluntad humana han conseguido convertir en realidad, según el moderno concepto de UTOPÍA: Plan, proyecto, doctrina o sistema optimista que parece irrealizable en el momento de su formulación. La llegada a la Luna fue una utopía hasta 1969. La Humanidad unida tiene una capacidad de adaptación y supervivencia que asombrará a los actuales hombres y mujeres. 

Solamente llevamos 36 años preocupándonos del Planeta como nuestro hogar, empezando a investigar, a buscar energías alternativas no contaminantes, a tomar conciencia de que somos culpables de dañar a la Tierra, como han declarado Naciones Unidas en la última Conferencia de Bali (diciembre 2007). Y más de dos siglos, “echando humo por las chimeneas de la Revolución Industrial”, desde la segunda mitad del siglo XVIII. Y el Tercer Milenio, presenta una capacidad contaminante, en el siglo XXI, muy superior a sus antecesores. Es urgente, la no contaminación para mantener limpio nuestro hogar. 

¿Seremos las generaciones actuales capaces de plantearnos acertadamente el problema y encontrar la solución requerida?
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