Nunca se me hubiera ocurrido escribir sobre el PP y su evidente crisis si al mediodía del viernes 23 no hubiera oído en la radio como uno de los trescientos manifestantes que habían acudido a la calle Génova a expresar su rechazo a
Rajoy decía
“venimos de Brunete que es donde se gano la batalla”. Yo vivo en Brunete y ahora ya se que en el municipio en que resido desde hace ocho años, y donde siempre ha ganado el PP las elecciones, por lo menos hay un fascista.
Ese fascista probablemente viva en una de las casas que se construyeron cuando el régimen de
Franco decidió convertir el municipio en un campo de concentración de trabajos forzados para que los prisioneros republicanos reconstruyeran el pueblo que había quedado arrasado tras las dos batallas que en efecto tuvieron lugar durante la guerra civil. El fascista debería saber que hubo dos batallas no solo una. El único consuelo que me queda es que el cuartel de la Guardia Civil esta en medio del pueblo y por tanto no creo que el fascista se pasee por el pueblo con pistola al cinto, pues como buen fascista probablemente tenga una, aun cuando no tenga licencia de arma corta.
Leer o escuchar la radio estos días me deja perplejo. No me puedo creer que alguien por muy exaltado y de derechas que sea le llame rojo o comunista, a
Gallarón, incluso alguien le ha llamado asesino y menos aun que se lo llamen a
Fraga. Y que los abucheen al entrar en la sede de su partido. Cosas veredes.A más y más alguien en Málaga esta mañana ha dicho que Rajoy esta ofendiendo a las victimas del terrorismo. ¿A quien oí decirle eso a
Zapatero? Será todo esto una prueba de que es cierto el refrán de
“Cría cuervos y te sacaran los ojos”. ¿Realmente son solo unos centenares de exaltados o realmente los fascistas que militan en el PP representan una parte importante de las bases y del electorado del PP? Yo quiero creer que son sólo unos pocos.
En Francia lo tienen mas claro esta
Sarkozy y a su derecha esta LePen aun cuando en campaña electoral unos y otros hagan discursos para pescar votos en el caladero del otro. En España hace años también estaba claro con Fraga y
Blas Piñar a su derecha. Tal vez el problema fue que los de extrema derecha al ver que por la vía democrática no tenían nada que hacer se refugiaron en el centro derecha para esperar que llegaran tiempos mejores. En la segunda legislatura de
Aznar vivieron felices y durante los últimos cuatro años de legislatura socialista eran felices pues compartían la política de crispación que les permitía salir a la calle, a vociferar e insultar, cada dos por tres. Ahora están rabiosos porque entienden que Rajoy intenta bajar el nivel de crispación, aunque sea sin renunciar a sus ideas, ya que para ellos no hay oposición si no se insulta o se agrede al enemigo. Obviamente para estos energúmenos el que no esta con ellos esta contra ellos y es un enemigo porque no entienden el concepto de adversario politico.
Rajoy ha echado hoy un órdago invitando a quien quiera a presentar otra candidatura. Si se presenta una candidatura alternativa habrá que ver quien tiene mayoría. Y si la mayoría no comulga con esos exaltados a los que nos referimos, desde el propio PP seria conveniente anatemizarlos, expulsarlos e invitarlos a formar su propia formación de extrema derecha. Este país no se merece que en el principal partido conservador de España haya dementes como esos.
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