Tras las primeras lluvias después de una larga sequía, las mega obras que realiza el gobierno sufrieron atrasos en sus cronogramas. Tanto la Cinta Costera, como la construcción de algunos puentes elevados, viales, el saneamiento de la bahía, que supone colocación de varios kilómetros de tuberías, alcantarillados y otras obras, tuvieron que aplazar las etapas proyectadas.
En Las Cumbres, corregimiento al norte de la capital, hubo derrumbes que afectaron viviendas y una de las obras de infraestructura más importantes de las que realiza el gobierno, la autopista Panamá-Colón.
Pero las lluvias trajeron otras alegrías a los panameños. Los lagos más importantes que alimentan las hidroeléctricas de Bayano –unos 150 kilómetros al Este de la metrópolis- y Fortuna –en el extremo occidental del país- han empezado a subir sus niveles de almacenaje de agua, después de haber descendido a los niveles críticos.
Para el gobierno torrijista las lluvias podrían causar atrasos en las obras más importantes que desea terminar antes de culminar su quinquenio en septiembre de 2009. La Cinta Costera, la autopista Panamá-Colón y el saneamiento de la bahía están en los planes de éxito del gobierno de Martín Torrijos.