La demora en el restablecimiento de las relaciones diplomáticas del Ecuador con Colombia amenaza con provocar serios perjuicios a los intereses del país y retrasar importantes procesos de integración.
Por lo pronto, la Unión Europea ha decidido suspender las negociaciones de un acuerdo comercial con los países andinos por las diferencias que existen entre las cinco naciones de la subregión. El anuncio es solo un ejemplo de las situaciones que crea y agrava la ruptura indefinida de relaciones entre Ecuador y Colombia.
La canciller María Fernanda Salvador ha señalado que nuestro país podría adoptar sanciones comerciales contra Colombia si el Gobierno de Bogotá no modera su postura pública frente al Ecuador. La advertencia de Salvador generó, como es lógico, temores entre empresarios ecuatorianos que mantienen fuertes vínculos comerciales con Colombia. Hay otros posibles efectos, señalados por analistas, de la prolongada ruptura de relaciones entre los dos países: demora en el restablecimiento de las Cartillas de Seguridad y suspensión de negociaciones bilaterales sobre temas de interés mutuo. No cabe duda que la ruptura de relaciones empieza a provocar daños a los intereses de los dos países.
El escenario para una normalización de las relaciones se ha ido complicando conforme el presidente del Ecuador ha tenido gestos poco amistosos hacia el Gobierno del presidente Uribe. Correa ha llegado a decir que mientras Uribe esté en la Presidencia no se restablecerán relaciones. En la cadena del sábado último repitió que solo se normalizarán los vínculos cuando haya un Gobierno decente en el vecino país. La poca predisposición de Correa a crear condiciones favorables para restablecer relaciones quedó también evidenciada en su actitud displicente, grosera incluso, con los representantes de la Fundación Carter que lo visitaron para facilitar un acercamiento con Colombia. La respuesta a su actitud no se ha dejado esperar: la Fundación Carter decidió suspender su mediación por falta de apertura del lado ecuatoriano.
El país entero apoyó la firme defensa de la soberanía nacional que hiciera el presidente Correa cuando se produjo el ataque de fuerzas militares colombianas a un campamento de las FARC. Es indispensable dar un paso adelante, superar aquella situación, y poner de lado las antipatías personales, para poder restablecer relaciones con un país con el que nos unen vínculos históricos, intereses económicos y una larga amistad con su pueblo. No se pueden sacrificar intereses nacionales por caprichos presidenciales.