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Justicia peruana pide a España que devuelva piezas prehispánicas saqueadas

Están hace diez años en almacén de Santiago de Compostela

Viernes 20 de julio de 2007

La justicia peruana reclama a las autoridades de España la devolución de 31 piezas prehispánicas que fueron introducidas a ese país, dentro de una colección de más de mil objetos, por el supuesto propietario Leonard Patterson, conocido traficante costarricense quien ya ha cumplido prisión por falsificación de piezas arqueológicas. También estuvo involucrado en el tráfico del famoso tocado moche que la Scotland Yard recuperó en Londres y devolvió al Perú el año pasado. Todos los objetos fueron saqueados de la zona conocida como el cerro de la Mina, entre 1986 y 1988.

 

En el marco de este proceso, el titular del Segundo Juzgado del Ayuntamiento de Santiago, Javier Míguez, pidió informes al abogado del Estado español y al fiscal especializado en la defensa del Patrimonio Histórico, Antonio Roma, y además quiere escuchar las explicaciones de Patterson, actualmente con paradero desconocido y buscado por la Policía.

Según informa el diario español El País, el pedido de la justicia peruana se ha hecho a través de una carta rogatoria de la 33 Sala Penal de Lima al Juzgado 2 de Santiago de Compostela, España.

El pedido peruano es en base a que esas piezas son producto del saqueo de sitios arqueológicos ubicados en territorio nacional. Precisamente, el letrado investiga el procedimiento que permitió sacar de Perú los vestigios arqueológicos e introducirlos en España para montar una exposición.

Los hechos se remontan a diez años atrás cuando Patterson organizó junto con el ayuntamiento de Santiago, la exhibición “El espíritu de la América prehispana: 3.000 años de cultura”.

Los objetos de la muestra se encuentran en un almacén de Santiago, dentro de una cámara acondicionada con especiales condiciones de humedad y temperatura, desde hace una década, bajo custodia de la empresa Mudanzas Boquete, informa El País.

Durante el tiempo que duró la exposición, el ayuntamiento pagó a la empresa la custodia de las piezas no exhibidas, pero una vez culminada la muestra Patterson decidió mantener todos los objetos al cuidado de la misma empresa, pero nunca pagó por ese servicio.

Por esa razón, el Perú, a través de la 33 Sala de lo Penal de Lima se ha comprometido por escrito a abonar la cuenta que reclama a la empresa de mudanzas. La factura de la custodia de las obras de arte -que, según fuentes de la investigación, puede superar los 250.000 euros- sigue a nombre del presunto traficante de arte, quien a pesar de haber mantenido contactos con la empresa nunca pagó, señala el diario español.

Esta colección, considerada la más importante del arte precolombino y avaluada en más 72 millones de euros, fue puesta en custodia por el juzgado español, precisamente a raíz de la carta rogatoria del Perú. La colección comprende más de 1,100 piezas de distintas etapas de la era prehispánica y provienen de América Central y del Ande sudamericano.

“La justicia peruana está convencida de que el hombre que organizó la exposición, el mecenas y supuesto propietario de la colección, Leonard Patterson, es en realidad un traficante de arte con extenso curriculum de fraudes y falsificaciones por los que cumplió condena en la cárcel federal de Texas”, indica el diario español.

En la exposición que realizó Patterson en España y que incluso fue inaugurada por la Premio Nobel Rigoberta Menchú, se pudo apreciar vitrinas máscaras olmecas, vasos mayas, incensarios aztecas y diferentes atavíos funerarios de gran valor, así como una sección denominada El Dorado, que contenía un centenar de piezas de oro moche.

La información agrega que si bien el proceso debe culminar con la entrega al Perú de las piezas reclamadas, existen algunos escollos burocráticos que hay que salvar como el hecho de que muchos de los objetos pertenecerían a Antón Roeckl, “un alemán sin escrúpulos” que vivió un tiempo en el Perú y que se dedicó a coleccionar miles de tesoros de las culturas prehispánicas.

Patterson, ex diplomático de carrera y con ocho matrimonios a cuestas, ha sido investigado por tráfico arqueológico en México, importación de animales protegidos en Suiza y se le relacionó con el tocado de oro moche que fue hallado en la casa de su abogado y luego fuera devuelto al Perú.