¿Asunto finiquitado?
jueves 30 de octubre de 2008, 16:57h
Como asunto finiquitado ha calificado el Ayuntamiento de Madrid la sentencia del juzgado 22 de lo contencioso, y por la cual la justicia dictamina que las obras de la M-30 fueron ilegales, al no aprobarse la pertinente declaración de impacto ambiental exigida por la Unión Europea y la legislación española. En mi opinión, para nada está finiquitado este asunto. Es cierto de que ninguna corrección material se puede hacer una vez las obras están ejecutadas. Pero en todo caso, algunas conclusiones políticas podríamos sacar de lo ocurrido:
Primero: el actual Alcalde de Madrid de verde no tiene nada que tenga que ver con el medio ambiente. Arrasa con el medio ambiente, árboles incluidos, saltándose la ley si ésta le impide lograr sus objetivos. Con tan poco cuidado y sensibilidad por el medio ambiente, no es de extrañar que Madrid padezca uno de los mayores niveles de polución y de ruido de toda Europa.
Segundo: los tribunales han dictaminado que el Ayuntamiento debió y debe hacer una declaración de impacto ambiental. Esta no es una cuestión baladí, por cuanto estamos hablando de un proceso reglado por ley, que implica la participación de todas las partes afectadas, administraciones y vecinos incluidos. Aprobar la declaración de impacto ambiental es no sólo una cuestión de cumplir con lo que los tribunales mandan, sino que la propia legislación establece la posibilidad que aprobar medidas compensatorias al destrozo. Y esto sí que es relevante, pudiendo abrir un campo de oportunidades para la recuperación de espacios verdes devastados.
Tercero: una pena que la justicia tarde tanto en actuar. Sin duda, la lentitud de la justicia juega a favor de los tramposos y oportunistas políticos, y juega en contra de la defensa de los ciudadanos agredidos e indefensos.
Cuarto: la sentencia es un fracaso judicial y prueba muchas de las cosas que hoy padecemos. Las consecuencias de hacer mal las cosas las estamos sufriendo ya: la forma en la que se ejecutó la obra, dividiéndola en proyectitos para evitar la declaración de impacto ambiental, ha supuesto sobrecostes sobre los sobrecostes sobre sobrecostes... con el indudable impacto presupuestario municipal que hoy sufrimos y que limita el margen de actuación para hacer frente a otras inversiones de tinte social. También, la improvisación y la mala ejecución de las obras, explican las múltiples deficiencias que hoy padecemos en forma de inundaciones y rafting urbanos cuando caen cuatro gotas sobre los túneles de la M-30.
En resumen, y pese a los deseos de enterrar el pasado del gobierno municipal, la M-30 para desgracia de los madrileños (recortes presupuestarios en lo social, mayores impuestos de aquí a 30 años, inseguridad en los túneles de la M-30...) no es un asunto finiquitado en absoluto.
Pedro Sánchez.
Concejal socialista del Ayuntamiento de Madrid.