La reunión de los líderes de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA) será una cita de pocas horas que se clausurará hacia el mediodía, dijo anoche Chávez, para así permitirle recibir en la tarde al presidente de Rusia, Dmitri Medvédev, quien llegará mañana a Caracas para una visita oficial de dos días.
Chávez indicó que confirmaron su asistencia sus colegas de Bolivia (Evo Morales), Nicaragua (Daniel Ortega), Honduras (Manuel Zelaya) y Ecuador (Rafael Correa), así como autoridades gubernamentales de Cuba y Dominica.
El presidente ecuatoriano participará como observador en la cita debido a que, a diferencia de los otros seis países, el suyo no es aún miembro pleno del ALBA.
En la reunión se tratarán medidas que ayuden a mitigar efectos de la crisis financiera mundial en "países víctimas" de quienes la han originado "y que deberían estar presos" por desatar una situación de "consecuencias impredecibles", dijo el lunes el gobernante venezolano en una rueda de prensa con corresponsales extranjeros.
Esta crisis podría desencadenar "un incendio" político ya que, sumada a las crisis alimentaria, energética y otras, tiene poder suficiente para provocar, principalmente en países más pobres, "revoluciones y levantamientos populares", manifestó.
Lamentó que, pese a ello, únicamente se haya convocado a debatir a los llamados "grandes del mundo", en alusión a la reunión del G-20 en Washington a mediados de noviembre.
Recordó en ese sentido que ha pedido que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) convoque a todos los países miembros a una reunión para hablar de la crisis y celebró que su colega de República Dominicana, Leonel Fernández, lo secundara en ello.
Fernández abogó hace tres días por "un G-192", que represente a "todos los países que forman la familia" de la ONU, para que debata las secuelas de la crisis financiera y se promueva "una propuesta del sur", lo que Chávez respaldó a su vez al requerir que se aproveche el momento para relanzar el debate planetario Norte-Sur.
En declaraciones a la prensa durante el fin de semana, Chávez dijo que le causa más preocupación la crisis financiera mundial que el precio del petróleo, producto del cual Venezuela es el quinto mayor productor mundial y vende a precio de mercado principalmente a EE.UU., y en condiciones preferenciales de pago a naciones vecinas.
Desde que a mediados de 2005 creó Petrocaribe y hasta junio pasado, Venezuela destinó casi 60 millones de barriles de petróleo y derivados a los países miembros, que así han obtenido un ahorro neto de 921 millones de dólares, según cifras oficiales venezolanas.
Petrocaribe está integrada por Antigua y Barbuda, Bahamas, Belice, Cuba, Dominica, Granada, Guayana, Haití, Jamaica, Nicaragua, República Dominicana, San Cristóbal y Nieves, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas y Surinam.
La factura por esos casi 60 millones de barriles asciende a 4.697 millones de dólares, pero las condiciones de Petrocaribe establecen que sea cancelada con financiación de entre 17 y 25 años, período de gracia de un año y con un interés de entre uno y cinco por ciento.
En sus declaraciones del fin de semana, Chávez afirmó que aunque el precio del barril de petróleo venezolano siga vendiéndose por debajo de los 50 dólares como en la actualidad, "la economía venezolana seguirá su marcha".
"Nada detendrá la marcha del proyecto socialista", afirmó, al tiempo que anunció otra reunión de líderes de Petrocaribe en diciembre, sin ofrecer precisiones sobre la fecha.
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