Los presidentes de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y de Cuba, Raúl Castro, afirmaron hoy que las cumbres realizadas esta semana en Costa de Sauípe han demostrado "al mundo" que América Latina "es mayor de edad", "habla con voz propia" y "no precisa tutelas".
Durante una visita oficial a Brasilia del líder cubano, ambos mandatarios enviaron un claro mensaje a Estados Unidos y a la Unión Europea (UE), a los que responsabilizaron de la crisis financiera, y a los que advirtieron de que, "después de 200 años de independencia", América Latina y el Caribe "han comenzado a entenderse".
Aludían así a las cumbres del Mercosur, la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), el Grupo de Río y la primera de América Latina y el Caribe, celebradas esta semana en el balneario brasileño de Costa de Sauípe, con la presencia de 33 países.
Lula reiteró que "esos países se reunían sólo cuando Estados Unidos lo permitía", pero ahora "por libre y espontánea voluntad han hablado y dijeron que es preciso crear organismos multilaterales propios, para no ir a La Haya a solucionar sus problemas".
Sobre la crisis financiera, dijo que "hay coincidencia en que es una oportunidad para repensar el orden económico actual y plantear "otras formas de políticas económicas y de desarrollo y otras relaciones comerciales y multilaterales".
Castro coincidió y dijo que "de las desgracias hay que sacar una ventaja", que en el caso de la crisis financiera es "acabar con el tutelaje mundial de Estados Unidos y la Unión Europea, que todavía nos mira desde arriba".
El presidente cubano fue irónico al saludar a Lula en el Palacio presidencial de Planalto, donde al posar para los fotógrafos bromeó y dijo que harían "como los políticos europeos, que se dan la mano y sonríen (ante la prensa) pero no tienen las relaciones fraternas que nosotros tenemos".
Lula y Castro también se refirieron al presidente electo de Estados Unidos, Barak Obama, y le exigieron una nueva política para América Latina y el Caribe.
El líder brasileño fue más allá y emplazó a Obama a "acabar" con el bloqueo a Cuba.
Según Lula, Obama "va a probar las diferencias del mandato que ejercerá si tiene algunos gestos", entre los que citó el fin del bloqueo a "un país que lo único que hizo de malo fue conquistar su libertad".
Estados Unidos "debe decir cuál es la razón para el bloqueo" y los "gestos" no deben ser de Cuba, que "no tiene que pedir perdón" por el embargo económico en su contra, declaró.
El general Castro no pareció muy confiado en lo que pueda decidir Obama y dijo que "hay que irse preparando porque el bloqueo no tiene perspectiva" de ir a acabar.
Recordó que el presidente electo de EE.UU. "dijo que se suavizará el bloqueo, pero también que se mantendrá el bloqueo, y eso es como la zanahoria y el garrote", apuntó.
No obstante, alertó de que la mitad de la población cubana nació "bajo el bloqueo y las duras condiciones que impone", por lo que "está preparada" para seguir así "otros 50 años".
Castro indicó que Cuba no tendrá "ningún gesto" hacia Estados Unidos e incluso perdió el buen humor cuando fue cuestionado por un periodista sobre la situación de los llamados "presos de conciencia" de su país, a los que dijo estar dispuesto a canjear por los agentes cubanos detenidos en EE.UU., a los que denominó los "cinco héroes".
"Si quieren a los disidentes, se los mandamos mañana, con familia y todo, pero que nos devuelvan a nuestros cinco héroes", afirmó en alusión a Gerardo Hernández, René González, Antonio Guerrero, Ramón Labañino y Fernando González, detenidos en el estado de Florida en 1998 y condenados atentar contra la seguridad nacional.
El presidente cubano reiteró que está dispuesto a reunirse con Obama "donde sea y cuando él decida, pero en absoluta igualdad de condiciones" y "sin que pida gestos".
Lula también aclaró que Brasil "no defiende" el regreso de Cuba a la Organización de Estados Americanos (OEA), porque La Habana no lo desea, pero afirmó que "debe haber una reparación" sobre la expulsión de ese país del organismo, decidida en 1962 cuando Fidel Castro abrazó el comunismo.
"En algún momento hay que pedir disculpas, a los países y a los pueblos, por los errores cometidos", dijo el presidente brasileño.
En materia de gestos, Lula los tuvo y muchos para con Castro, a quien se refirió siempre como "compañero" y "amigo".
Castro se alojó en una casa campestre de la Presidencia brasileña y, pese a que hacía una visita oficial, fue recibido con los honores reservados para las visitas de Estado.
El líder cubano retribuyó con palabras de cariño hacia Lula y Brasil, país que definió como "el hermano mayor" de América Latina.
Castro, que tras el encuentro hizo un paseo por Brasilia, dijo que regresará a La Habana "de madrugada", después de una parrillada que Lula le ofrecerá en la residencia campestre.