Hace 102 días finalizó el congreso en el que los socialistas valencianos decidieron seguir llamándose del País Valenciano y, por lo tanto, elegir como nuevo Secretario del viejo PSPV a
Jorge Alarte.
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A lo largo de todo este tiempo, pese a que muchas personas y en muy distintos lugares han pretendido que valorara las actuaciones del nuevo Secretario General del PSPV, en todo momento he mantenido que para poder dar una opinión es imprescindible tener datos y que, por lo tanto, era necesario dejar pasar como mínimo cien días para que lo que en su momento se opine tenga una mínima consistencia basada en hechos y no en situaciones puntuales, suposiciones o intenciones.
No son pocos los que a lo largo de todo este tiempo se han empeñado en minimizar a la persona de Jorge Alarte, tratando de transmitirnos una imagen más próxima a la de un Alcalde o más próxima a la de un Secretario de Organización, que a la de Secretario General del PSPV.
A lo largo de estos cien días, el señor Alarte ha demostrado que sabe bien lo que quiere, pues por muchas invitaciones y tentaciones que diversos miembros del PP, pero especialmente su Secretario General y Portavoz Parlamentario,
Ricardo Costa, le han hecho para que entrara al trapo con declaraciones o manifestaciones, ha dejado bien claro que su único interlocutor va a ser el Presidente del PP y del Gobierno valenciano,
Francisco Camps.
Cien días para algunas cosas pueden ser muchos y para otras muy pocos, pero desde luego es tiempo más que suficiente para que el señor Alarte haya conocido desde dentro la situación real de su partido, haya tomado a nivel orgánico las medidas que haya considerado oportunas y, por lo tanto esté en situación de empezar a mostrarnos a todos los habitantes de la Comunidad Valenciana cual es su papel y en qué va a basar su liderazgo.