Además de la reducción del cupo de viajero a $2.500 dólares al año y de la baja hasta $250 del máximo mensual de adelanto de efectivo, la referida normativa establece en una disposición transitoria que "todas las autorizaciones de divisas para el pago con tarjetas de crédito de bienes y servicios efectuados por viajes al exterior originados utilizando medios de transporte propios se mantendrán vigentes hasta el 5 de enero. En consecuencia, no se reconocerán consumos a cargo de estas tarjetas de crédito después de la referida fecha".
Esta disposición incide directamente sobre los miles de venezolanos que aprovechaban el diferencial cambiario para comprar productos y servicios más baratos en poblaciones en el extranjero cercanas y limítrofes con Venezuela como Cúcuta en Colombia o Boavista en Brasil.
En las últimas semanas del año 2008, se reportó una ocupación hotelera de 100% en Cúcuta, en gran parte debido a venezolanos que viajaron hasta el vecino país en transporte propio para agotar su cupo de divisas.
El paso fronterizo de Venezuela a Colombia llegó a demorarse hasta cinco horas, cuando el trayecto desde San Antonio del Táchira se cubre normalmente en una hora.
Sin embargo, los venezolanos que deseen consumir y pagar con su cupo de divisas en las ciudades colombianas deben consignar copias del boleto aéreo, marítimo o terrestre para obtener la autorización de asignación de divisas.