Los infantes fallecieron aplastados por el techo de una instalación deportiva derribada por la fuerza del aire en la localidad barcelonesa de Boi de Llobregat, que también ocasionó heridas a otros siete menores, uno de ellos de gravedad.
También en Barcelona, una mujer murió la víspera al derrumbarse un muro que no resistió la intensidad de las rachas y otros dos hombres perdieron la vida, en hechos separados, por la caída de árboles.
En Galicia falleció uno de los tripulantes rescatados de un barco a 70 millas de la costa de La Coruña, así como un guardia civil aplastado por un árbol y otro hombre atrapado en su casa cuando se incendió tras un cortocircuito provocado por el viento.
Desde el municipio de Aigües de Busot, en Alicante, se reportó otra víctima fatal, también por la caída de un árbol.
La duodécima muerte fue la de una mujer de 73 años golpeada en la cabeza por una puerta desprendida a causa de las potentes ráfagas en una localidad de la provincia de Burgos.
Además de las pérdidas humanas, el temporal ocasionó cortes de electricidad en amplias regiones de Galicia, Cataluña y el País Vasco, el bloqueo de caminos y carreteras y el cierre de numerosos puertos marítimos.
Igualmente provocó afectaciones al transporte ferroviario, la cancelación de varias decenas de vuelos comerciales y otros muchos trastornos.