Estados Unidos celebra el bicentenario de Lincoln, el "padre espiritual" del presidente Obama
jueves 12 de febrero de 2009, 15:30h
Se cumplen este jueves 200 años del nacimiento de Abraham Lincoln, el que es quizás el presidente más venerado en la historia de Estados Unidos y que es recordado no solo por su capacidad de unir al país y abolir la esclavitud, sino también por encarnar en sí mismo el sueño americano. Una figura que muchos consideran como el "padre espiritual" del ahora presidente, Barack Obama, quien se ha referido en Lincoln en multitud de ocasiones.
Lincoln es un modelo a seguir para el actual inquilino de la Casa Blanca y, como recordó el secretario de Interior, Ken Salazar, "al igual que Lincoln, el presidente Obama se enfrenta a los desafíos de la guerra y las dificultades económicas, pero también ha hecho una llamada a la unidad, como hizo Lincoln en el siglo XIX, y al cambio", agregó.
Los nexos entre Lincoln y Obama han sido una constante desde que el que fuera senador por Illinois decidió entrar en la batalla por la Casa Blanca y, para muchos, el éxito de ambos políticos con dos siglos de diferencia constituye el mejor ejemplo de que el sueño americano es posible.
Lincoln nació en una humilde cabaña de madera de Kentucky y fue una persona autodidacta que, sin embargo, fue ascendiendo en cotas de poder hasta llegar a la más alta magistratura de la nación. Algo parecido a lo ocurrido con Obama, una persona a la que hace unos años nadie conocía y que, criado por una madre soltera y siendo afroamericano, jamás nadie hubiera creído verlo en el Despacho Oval.
Con ese paralelismo en la mente de muchos, Estados Unidos se deshace ahora en las celebraciones para recordar el legado del que fuera el 16 presidente (1860-1865), que hizo posible en sus palabras "el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo".
Su trágico final -murió asesinado en el Teatro Ford de Washington en 1865 cuando veía una obra con su esposa Mary- ha contribuido a construir el mito de este hombre de gran estatura y destreza con la palabra, cuya historia personal cautiva a los estadounidenses.
Después de muerto, su cuerpo fue trasladado a diferentes puntos del país para que pudieran verle una última vez, ahora, 200 años más tarde los estadounidenses rinden tributo a aquel hombre humilde que con su esfuerzo ascendió a las cotas más altas del poder, cumpliendo el mito del "sueño americano".