Así lo ha manifestado ante el pleno del Parlamento la consejera de Salud, María Jesús Montero, que ha añadido que esta apuesta se ha materializado también en el incremento de las ayudas destinadas por la Administración sanitaria a estas investigaciones, que se han multiplicado por cinco al pasar de los 107.400 euros de 2005 a los 631.775 euros del año pasado.
Entre los proyectos desarrollados durante 2006, destacan algunos sobre el estudio de las bases genéticas de ciertos tipos de cáncer, la comunicación de diagnósticos graves o el pronóstico de determinados tumores. Junto a ello, el Banco de Líneas Celulares de Granada cuenta en la actualidad con dos proyectos de oncología pediátrica sobre la enfermedad denominada leucemia linfoblástica aguda.
La consejera ha señalado también que, en Andalucía, trabajan más de 150 investigadores dedicados en exclusiva al estudio del cáncer en los hospitales públicos, desarrollando una investigación oncológica de excelencia sobre todo en aspectos relacionados con la inmunología del cáncer.
La actividad investigadora constituye una de las líneas priorizadas en el Plan Integral de Oncología, dado que, en palabras de María Jesús Montero, 'representa un elemento de avance para ofrecer a la ciudadanía nuevas perspectivas frente a los principales problemas de salud pública, potenciando importantes redes de conocimiento entre hospitales y universidades para abordar la enfermedad desde una perspectiva clínica, asistencial y epidemiológica'.
La consejera ha valorado el progresivo incremento de recursos destinados por el Gobierno andaluz a la investigación aplicada a la salud, con el fin de profundizar en el conocimiento de determinadas patologías y en la posibilidad de mejorar los tratamientos y las acciones terapéuticas frente a esas enfermedades.
El cáncer constituye la segunda causa principal de muerte de la población.
Las enfermedades oncológicas agrupan a un conjunto de más de cien patologías diferentes, con características biológicas comunes pero con diferencias en relación con los factores de riesgo, medidas de detección, tratamiento, supervivencia y patrones de distribución por edad y género.
Se trata, además, según datos de la Consejería, de la primera causa de años potenciales de vida perdidos.