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¿Estamos locos o qué?

Premios AD, el arte de reunir gente alternativa…pero famosa

Premios AD, el arte de reunir gente alternativa…pero famosa

viernes 06 de marzo de 2009, 13:30h
Actualizado: 09 de marzo de 2009, 13:08h
Una fiesta en el Casino de Madrid tiene que estar muy mal organizada para que salga mal. Y eso es prácticamente imposible aunque se han dado casos. Esta semana hubo una especialmente divertida. Los premios AD que son unos premios a la arquitectura y el diseño que otorga la revista Architectural Digest del grupo Conde Nast.
Las gentes de la arquitectura y del arte en general son muy especiales. Andan a medio camino entre lo pijo y lo bohemio y nunca sabes a qué atenerte con ellos en medio de una conversación. Suelen, además, hablar de cosas que la gente normal no entiende, a saber: de diseñadores raros, de fotógrafos que triunfan en la Gran Manzana, de señoras estupendas que parece que todo el mundo conoce menos tú. Vaya, que si lo que actualmente haces es leer la prensa nacional diaria y tus lecturas pasan por los clásicos y te sientes una persona leída e instruida, con ellos vas de lado. Es muy fácil reconocerlos. Se dedican a profesiones alternativas, ni notarios, ni abogados, ni por supuesto administrativas. Son fotógrafos, estilistas (me encanta esa profesión aunque no la entiendo muy bien, la verdad), tienen showrooms, viajan a Nueva York, Milán, van a barcos de sus amigos (porque normalmente en propiedad, lo que se dice en propiedad tienen sólo el ego), dominan el vintage porque todo lo encuentran en mercadillos como el de Tribecca…Si lo que quieres es sentirte parte de ellos y no dar mucho el cante lo mejor que puedes hacer es asentir con la cabeza y no poner cara de asombro.

La fiesta del Casino estaba llena de gentes así. Y también del mundo de la moda que marida muy bien con ellos. Podría escribir lo que me resta de columna con negritas pero tampoco hay que dar un listado como si esto fuese el Hola. Vi por allí a Boris Izaguirre, que es sin duda, el personaje que mejor posa en un photocall, Bibiana, Mario Vaquerizo. Hay personajes que mantienen su misterio porque callan y viven en el silencio. Y hacen bien. Hasta hace poco le veía cierto misterio a Mario Vaquerizo hasta que lo escuché en una entrevista creo que en Telemadrid. Fin del misterio. No decía ni grandes cosas ni, lo que es peor, las articulaba de manera grandilocuente. Lo que sí parece que hace muy bien, me consta, es representar a famosos. Y debe de ser así porque a sí mismo se representa de perlas y si no lo oyes hablar te crees que estás ante la reencarnación de Andy Warhol (por original).

Estaba también el implante de pelo de Bono y Bono, claro, su mujer, sus amigos, los que le hacen la pelota que son bastantes y no lo entiendo. Pero yo quiero hoy hablarles aquí de Adriana Abascal y para ello quiero entonar un mea culpa. No es un misterio que soy cambiante como el viento y que mi lema (lo he dicho mil veces) es donde dije digo, digo Diego. Sé que la he criticado. Pero eso es porque no la conocía. Como ya se lo confesé a ella directamente y a lo cara (yo soy muy sincera, es lo que me pierde) también lo digo aquí. Me parece una mujer listísima y, sinceramente, empezando por mis críticas, creo que han sido por puritita envidia. Adriana siempre va a encontrar gente que la critique por una sencilla razón: es muy libre. Y eso, me temo, que no es ni por su posición ni por su matrimonio, sino por su carácter. Las mujeres libres (esas que no conceden ni un minuto de su tiempo a pensar en lo que los demás puedan pensar de ellas) suelen encontrarse con muchos obstáculos en la vida y no tiene mejor explicación que la mediocridad de quién las critica. Adriana, tú a lo tuyo.

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