Los 770 cotos de Madrid enfrentan a ecologistas y cazadores
sábado 07 de marzo de 2009, 14:21h
Actualizado: 08 de marzo de 2009, 12:40h
Casi la mitad de la Comunidad de Madrid está urbanizada, pero en el resto hay 770 cotos en los que se dan cita los aficionados a la caza, que en la región son cerca de 36.000 con licencia.
Aunque la caza es una actividad más propia de otras regiones, como Castilla-La Mancha donde resulta ser la primera actividad económica, en Madrid destaca por el número de cotos y por el número de cazadores. En la actualidad, aparte de los 770 cotos de caza que existen, (124 de ellos de caza mayor), hay expedidas 35.864 licencias de caza, según los datos de la Consejería de Medio Ambiente. El tipo de caza predominante en la región, sobretodo en el área del suroeste, es la menor, aunque la mayor también tiene lugar en el área norte, en las cercanías de El Escorial, según explica la Federación Madrileña de Caza.
Cazar en un coto de caza menor puede costar de 600 a 1.200 euros al año. Sin embargo, una sola montería de caza mayor puede costar de 2.000 a 4.000 euros, dependiendo de las piezas que se garanticen, asegura el presidente de la Federación Madrileña, Nicanor Ascanio. La organización Ecologistas en Acción se muestra preocupada por la extensión de esta actividad ya que, advierte, "un 73 por ciento del espacio no urbanizable de Madrid es coto de caza".
El coordinador de Ecologistas en Acción, Theo Oberhuber, explica que el problema es que "la caza tiene que convivir y compatibilizarse con otras actividades y no lo está haciendo, sino que se está imponiendo al resto". Oberhuber traslada la preocupación de la organización por el prejuicio que, asegura, está causando la caza en la región, tanto a la naturaleza, como a los animales, así como a las personas que quieren disfrutar del tiempo libre.
"Vallar los cotos -añade Oberhuber- no sólo perjudica a la gente, sino también a los propios animales que están muriendo por colisión con los vallados y les está impidiendo desplazarse". Lo de "poner puertas al campo" no convence a los ecologistas y sí al presidente de la Federación Madrileña de Caza, Nicanor Ascanio, que defiende el vallado de los cotos, en su mayoría privados: "no se puede dejar las puertas abiertas, porque los derechos de propiedad también existen", asegura.
El Plan de Caza es también criticado por los ecologistas que aseguran que no cuenta con "un control técnico". Un punto de choque entre ambos colectivos es también el papel que cumple, respecto a la caza, el gobierno de Aguirre, a través de la Consejería de Medio Ambiente. Mientras el presidente de la Federación Madrileña de Caza elogia la labor del Ejecutivo regional por su "coordinación perfecta" con la federación, los ecologistas le reprochan que "beneficia sistemáticamente a cazadores y dueños de fincas de caza".