Apenas Perú suspendió los vuelos entre México y Perú por temor a que el virus AH1N1 ingrese al país, el embajador de ese país envió una nota de protesta al Gobierno peruano. Tras las declaraciones de Evo Morales contra Alan García por otorgar asilo a los ex ministros bolivianos acusados de genocidio, Torre Tagle hizo lo propio. ¿Por qué Morales ni su canciller David Choquehuanca utilizaron esa vía para mostrar su disconformidad por el refugio concedido a los políticos?
El ministro de Relaciones Exteriores peruano se ha quejado de la manera cómo Bolivia ha llevado este impasse, y razón no le falta. Ni desde Chile, país con el que se vive una alta tensión por el juicio en La Haya, se han escuchado vilipendios como los declarados por Evo Morales, al puro estilo Hugo Chávez. ¿Acaso esa será la diplomacia bolivariana?
Ojalá Bolivia no corte las relaciones con Perú, pues a ambos países los une una tradición de amistad que data del nacimiento mismo de ambos Estados. De ser así, Perú sería el segundo país vecino con el que Bolivia no tiene relaciones diplomáticas. El otro es Chile, aunque por una razón muy valedera: la salida al mar que le fue arrebatada durante la Guerra del Pacífico. El asunto de los asilos políticos no se acerca ni por asomo a tamaña discrepancia. No alcanza para una decisión tan tajante, que Evo Morales asegura ya evalúa.
Por otro lado, en Lima ya no hay embajador venezolano, justamente por el asilo político al principal opositor al régimen chavista, Manuel Rosales. Las reacciones de La Paz y Caracas parecen indicar que el bloque del socialismo del siglo XXI ve al Perú como un cubil donde se refugian sus políticos opositores. Algo que, la verdad, no está muy lejos de la verdad.