Se trata del sexto día consecutivo de manifestaciones, un movimiento de protesta sin precedente desde la revolución islámica de 1979.
Como durante las últimas dos jornadas, los participantes desfilaron en silencio, indicaron testigos a la AFP. La mayoría vestía de negro y llevaba una flor blanca en la mano, en signo de duelo por los siete manifestantes muertos durante incidentes con los basij, milicianos islamistas.
Muchos llevaban retratos de Musavi y brazaletes verdes, color que éste había elegido durante su última campaña electoral.
Musavi, junto con su esposa Zahra Rahnavard, participó en esta nueva marcha y habló con la gente, según testigos.
En las pancartas se podía leer: "No hemos dado muertos para aceptar urnas traficadas" o "Hemos escrito amor (votando), y ellos han leído dictadura", según los mismos testigos.
El Gobierno prohibió la cobertura por los medios internacionales de las "manifestaciones ilegales" y los acontecimientos que no figuren en el programa del Ministerio de Cultura, tras acusarlos de ser "portavoces" de los "alborotadores".
Los manifestantes reclaman la anulación de la elección presidencial del 12 de junio, en la que el presidente islámico radical Mahmud Ahmadinejad fue reelegido, según las cifras oficiales rechazadas por Musavi y por los otros dos candidatos derrotados, Mehdi Karubi y Moshen Rezai.
Los tres candidatos derrotados denunciaron 646 irregularidades, que van de "retrasos en la entrega de papeletas" a "incitaciones a votar por un solo candidato", pasando por "desvíos del itinerario previsto para las urnas móviles", informó el portavoz del Consejo de Guardianes de la Constitución.