Doña Viole, quiteña de quiteñidad irreversible, nacida en los altos de la Tola Baja, disfrutó sus años de juventud en el sector de San Roque (se presume que dentro de una celda de lo que fue el Penal García Moreno) y reside actualmente en el sector de la Jipijapa, donde tuvo la desgracia, por así decirlo, de haber conocido hace más de cuarenta años a Florencio.
Don Florencio, quién en realidad es Florencio Margarito Céspedes y Coral de la Casa Grande (preferimos omitir los apellidos), nace en el populoso barrio de San Juan y es el vivo retrato del chulla quiteño. Más claro, y como lo describiría Doña Viole en pocas palabras, él siempre trata, pero de poder mismo, ya no puede.
Doña Viole y Don Florencio se conocen en la Plaza de Santo Domingo en una tarde veraniega y empiezan un tortuoso camino hasta el día de hoy, en que deciden lanzarse al escenario para poner sus intimidades ventiladas ante el público, acompañados de una singular orquesta y sus canciones en vivo.
El dato:
Teatro Variedades Ernesto Albán
30 y 1 de julio, 2009
20h30
Platea $12.00
Luneta $10.00