La denuncia de Fabricio Correa Delgado, hermano del presidente de la República, Rafael Correa Delgado, de la existencia de un supuesto "círculo rosa" en el Palacio de Gobierno, merece ser aclarada y puntualizada.
La fraseaología no es unívoca y se presta a cualquier interpretación, aunque podría tener concordancia con aquello del "círculo oscuro", tan común en nuestra política ecuatoriana, y que hace relación a grupos cerrados que impiden que un mandatario mire la realidad de la nación y tenga conciencia de las verdaderas acciones de su mismo Gobierno.
Lo que en cambio no deja lugar a dudas, y por eso mismo es de extrema delicadeza, es la denuncia de Fabricio Correa acerca del mismísimo asesor jurídico de la Presidendencia, Alexis Mera, de quien ha dicho que se ha enriquecido de manera ilícita.
El tema es de enorme delicadeza, más aún si la acusación la hizo ante el fiscal general de la Nación, Washington Pesántez, a quien dijo que Alexis Mera "debería ser objeto de una investigación de oficio" de parte de la autoridad judicial.
La historia de la política ecuatoriana no ha variado. Los intereses personales y los intereses de los funcionarios se entremezclan, se cruzan y, a veces, como parece ser el presente caso, rozan y producen enemistades.
El mismo hermano del mandatario ha descalificado al asesor jurídico de la Presidencia, de quien ha contado que tiene un pasado que parecería ser non sanctum, como para ostentar el cargo de tanta delicadeza como el que ejerce.
"Ese ser es mi enemigo personal. Ha engañado y ha mentido al presidente y a su hermano", ha dicho Fabricio. Y, a renglón seguido, se ha interrogado sobre la decisión presidencial de ordenar a sus ministros terminar los contratos que tiene él con el Estado ecuatoriano, acción que es calificada como "cantinflada" por parte de Fabricio Correa, quien acusa a Alexis Mera de autor intelectual de la medida.