Nunca tercio en un debate cuando se trata de algo personal, pero en este caso el tema nos afecta a todos los que pagamos impuestos.
La vicepresidenta del Congreso,
Teresa Cunillera está que fuma en pipa como un indio cabreado con
Arturo Pérez Reverte al que le ha echado en feo que haya afirmado en su artículo semanal del
ABC que los diputados son unos privilegiados que se aseguran ventajas variopintas y exclusivas de las que no disfruta, por ley o reglamento, ningún otro ciudadano de este país, es algo tan cierto como que
Cristiano Ronaldo a día de hoy no ha metido todavía un gol vistiendo la camiseta del Real Madrid.
Evidentemente no se trata de demonizar a nuestra clase política de forma indiscriminada porque, como opinaba el autor del artículo en cuestión
“siempre hay justos en Sodoma”, pero incluso los justos de la Carrera de San Jerónimo tienen esos privilegios.
Como no puede negar que sea cierto – ella es una de las beneficiadas – le reprocha al Académico que se pase en las expresiones malsonantes que utiliza, y le pide más reflexión.
.png)
¡Qué error! Cuanto más reflexione Pérez Reverte más argumentos encontrará para poner a caer de un burro a los socios de privilegios de la vicepresidenta del Congreso.
Una cosa deberían saber quienes así se enfadan y es que intentar matar al mensajero no sirve para tapar sus propias vergüenzas.
Un silencio prudente frente a la crítica de quienes les mantenemos sería la mejor opción de quienes – en muchos de los casos – no conocen otro oficio, pero sí el beneficio, de haber estado desde pequeñitos/as chupando de la teta de los presupuestos del Estado.
Ser un profesional de la “
cosa pública” es un oficio digno aunque no todos pueden afirmar que se han dedicado a él por una razón distinta que a la de sobrevivir dentro de los aparatos partidarios.
Nada que objetar a esa opción de garantizarse un futuro sin riesgo de pasar por la cola del INEM y mientras tanto vivir como si se fuese hijo de
Botín, pero a cambio que algunos sean más serios en su trabajo y que aguanten con cierto estoicismo la crítica.