La Feria del Arroz, de Calasparra, llega este año 2009 a su segunda década de existencia sin haber retrocedido ni un ápice en la filosofía con que nació de lucha por la integridad de la Fiesta y la pureza y autenticidad de lo que acontece en el ruedo de su más que centenaria plaza de ‘La Caverina’.
Su tan exigente como entendida y ejemplar afición, que ‘rara avis’ en el desolado panorama actual, es mayoritaria entre el público asistente al coso, valorará los méritos de los coletudos en competencia por adjudicarse el prestigioso trofeo de ‘La Espiga de Oro’.
Eso sí, siempre sobre el denominador común de la irreprochable presentación de los bicornes-como el de la foto de abajo, lidiado en 2008-, además pertenecientes a divisas variadas y casi siempre de las denominadas duras, lejos del aburrido monoencaste Domecq habitual en la mayoría absoluta del resto de los abonos.
Porque en esta bella localidad murciana año tras año se obra el milagro de acercarse a la integridad de los bicornes y a la exigencia de pureza a coletudos y todos los partícipes de la ceremonia compulsiva y laica que es la Fiesta. Ahí es nada. Ahí es nada en estos malos tiempos para el arte en general, incluyendo el más efímero y conmovedor: el toreo, cada vez más manipulado.
El Club Taurino y la Asociación 'El Quite'

Una tomadura de pelo generalizada de los que, además de la cátedra venteña, tan escasas plazas se libran: algunas otras de primera categoría, que no todas; dos o tres de segunda y las que esa especie improductiva y herrumbrosa que son los taurinos en general denominan el Valle del Terror –con Cenicientos su capital-, cuando debería nominarse como el Valle del Honor… perdido en el resto.
Pues bien, la veterana ‘Caverina’ se incrusta con todo ídem –léase honor- en estos extraños lugares en los que se pelea y se consigue la citada autenticidad, cualidad que también es denominador común en los encierros de Calasparra. Claro que no por casualidad, sino por causalidad.
Es decir, a causa de los arcanos tauromáquicos acumulados por el sanedrín sabio de su afición y por la labor de siembra, de segadores con afortunada cosecha, que realizan los ejemplares Club Taurino de Calasparra y Asociación Taurina ‘El Quite’. Con el respaldo oficial de la autoridad, en este caso sí, competente, su alcalde Jesús Navarro, que además le echa sus 'bemoles' al subirse al palco presidencial, magníficamente asesorado, para impartir justicia.
No es de extrañar, pues, que desde variadísimos rincones de España y la cada día más ejemplar Francia (en lo táurico) acudan a este glorioso ciclo de la Feria del Arroz, santo y seña que honra a esta localidad única y olé. A esta Calasparra, adalid de la pureza y la integridad hasta el punto que el milagro se redondea con algo tan desgraciadamente insólito como que los novilleros cobren en lugar de pagar. Y olé
Carteles
Con la repetición, como debe de ser, del ganador de La Espiga de Oro de 2008, José Carlos Venegas, y de la ganadería triunfadora, El Cubo, esta edición del abono calasparreño tiene los siguientes carteles:
Jueves 3 de septiembre: Román Pérez, Pablo Lechuga y Pablo Belando (novillos de José Luis Marca).- Viernes 4: José Carlos Venegas, Juan Luis Rodríguez y José María Arenas (Guadalmena). -Sábado 5: Nuno Casquinha, Pedro Marín e Ignacio González (Concha y Sierra).
Domingo 6: Julio Parejo, Daniel Nunes y Esaú Fernández (José Escolar).- Lunes 7: Arturo Saldívar, Daniel Palencia y Juan Augusto Moura (Alcurrucén).- Martes 8: Marco Leal, Calita y Carlos Durán (El Cubo).