Tercera de Feria: Dos figuras que triunfan, pero poco toro
Colmenar Viejo. 31 de agosto.Toros de Luis Algarra, desiguales de presentación, la mayoría anovillados,justos de fuerza y casta excepto 6º. Luis Francisco Esplá: silencio; ovación. Sebastián Castella: silencio; dos orejas. Miguel Ángel Perera: silencio; dos orejas.Castella y Perera salieron a hombros.
Lo de siempre, aun dentro de una presentación mínimamente correcta y unos pitones que parecían en puntas, el toro desaparece o casi cuando llegan las figuras. Ya hubo baile de corrales y se rechazó la corrida de La Martelilla, ¿como sería?, para traer a toda prisa otra cómoda de Algarra. Con ella, Esplá, sin apreturas y con detalles antiguos y algún buen par de banderillas, se despidió de Colmenar, cuya afición lo trató con gran cariño.
Las figuras, Castella y Perera, empataron a dos orejas por sendas faenas al último de su lote, ya que en el inválido anterior nada pudieron hacer salvo oír las protestas en vano del público. Estuvo mejor Perera, pues junto al valor y los arrimones, también hizo el toreo clásico, mayormente por naturales y de pecho, además de matar con un estoconazo. Castella se inventó una faena aseada y mató de media y descabello, pero el palco, obsequioso, le regaló el segundo trofeo.
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Segunda de Feria: Triunfan Alcurrucén y Pinar
Colmenar Viejo. 30 de agosto. 1ª de Feria. Toros de Alcurrucén, desiguales de presentación y encastados. Al 4º se le dio la vuelta al ruedo. Y 5º, sobrero, de José Luis Marca, sin trapío ni fuerza ni casta. Antonio Ferrera: silencio; oreja. Miguel Abellán: oreja; silencio. Rubén Pinar: oreja; dos orejas. Salió a hombros.
Una encastadísima e interesante corrida de Alcurrucén recibió desigual trato de la terna de coletudos, en la que destacó un Rubén Pinar que atraviesa un extraordinario momento y supo aprovechar su lote - a los que mató con entrega y contundencia- para cortar tres orejas y abrir la Puerta Grande. Sin olvidar que el toreo de mayor calidad lo puso Abellán en el segundo.
Los bicornes de los hermanos Lozano pedían el carnet de lidiador ortodoxo y cabal, y Pinar se lo presentó en dos labores basadas en el temple y la ligazón, siempre con quietud, que remató con la espada. Quizás le falte poso artístico y un punto de calidad, sobre todo al natural, pero el albaceteño va lanzado y crece tarde tras tarde.
Otro que creció y dio la talla fue un reposadísimo Abellán, que realizó lo de más calidad y acendrada torería frente al segundo, pero no remató con la tizona un faenón que merecía las dos orejas. Con el imposible y descastadísimo sobrero bastante hizo con intentarlo para nada.
El petardo lo puso Antonio 'Ferrari' Ferrera, que se arrugó ante las exigencias del que abrió plaza y deaprovechó la bravura del cuarto -premiado con vuelta al ruedo. en una labor populista y ramplona, que remató con pinchazo y bajonazo, por lo que el premio se quedó en una oreja facilona, que pidió el público con menos fuerza que la vuelta al toro. El extremeño, chulo e improfesional, se enfadó y la tiró al callejón, dando la talla... negativa.
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Primera de Feria: Gélida tarde en un agosto caluroso
Colmenar Viejo 29 de agosto, 1ª de Feria. 6 toros de Araúz de Robles, desiguales de presencia, bien armados, astifinos, descastados. Diego Urdiales: estocada contraria (silencio); pinchazo, estocada (ovación); estocada baja, 2 descabellos (silencio). Iván Vicente: bajonazo ( silencio); 3 pinchazos y estocada (silencio). Sergio Aguilar: pinchazo, estocada contraria muy caída haciendo guardia – aviso- (silencio). Cogido.
Cuando la tarde carece de sonidos, solo la banda tocando a destiempo y por su iniciativa, sin palmas ni pitos, sólo susurros de temas ajenos a la lidia, en los cosos se crea una atmósfera gélida por mucho que la tarde agosteña marque máximas en los termómetros.
El comportamiento de los astados de Araúz de Robles, descastados, desiguales de presencia; pero con desarrollados pitones astifinos, fue una de las causas del abatimiento general que hubo en la plaza colmenareña.
La otra fue la apatía y la falta de recursos de los coletudos, tan sólo unos chispazos de Diego Urdiales en su toreo de capote y el inicio de faena al primero. Iván Vicente no se acopló y pasó como una ligera brisa serrana. Mientras que Sergio Aguilar, que entró en el cartel sustituyendo a Luis Bolivar lesionado, no pasó de voluntarioso en el único toro que lidió y que tuvo que rematar Diego Urdiales, puesto que le engancho por el muslo, cuando intentaba sacarle el estoque, horriblemente colocado, para intentar el descabello. Sufre una cornada de pronóstico menos grave.