Gómez, el bipartidismo e IU
lunes 21 de septiembre de 2009, 21:51h
Actualizado: 27 de septiembre de 2009, 14:37h
Se veía venir. Después del Debate sobre el Estado de la Comunidad de Madrid, la estrategia de los socialistas liderados por Tomás Gómez, presentada por su portavoz en la Asamblea de Madrid, Maru Menéndez, pasó de dar caña al mono popular hasta que hable francés a ofrecer pactos de todo tipo a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, quien anunció antes del citado debate parlamentario que se reuniría con el secretario general del PSM para escuchar su petición de participar en la elaboración de los Presupuestos de la Comunidad de Madrid para 2010.
Dicho y hecho. La mandataria recibió al que aspira a ser el candidato de José Luis Rodríguez Zapatero a la Presidencia autonómica y después de más de una hora de reunión, aparecieron Gómez y el consejero de Economía y Hacienda, Antonio Beteta, para dar cuenta a los medios de comunicación de cómo había ido la cosa. El líder del nuevo socialismo madrileño reiteró que había ofrecido su colaboración para hacer unos presupuestos que presten atención a las necesidades de los ciudadanos, sobre todo a las de los más de 420.000 desempleados, y aseguró que algunos asuntos habían sido bien recibidos por Aguirre y que otros, como la retirada del proyecto de Ley sobre la libertad de elección en la sanidad regional o la gratuidad de los libros de texto no habían sido de su agrado. Presentó también un plan de empleo con medidas para crear 100.000 puestos de trabajo en estrecha colaboración con los ayuntamientos de la región y pidió un mayor esfuerzo inversor por parte del Ejecutivo de Aguirre, a la que propuso añadir la mitad de los euros que destine el Gobierno presidido por Zapatero a Madrid, y medidas para abaratar los gastos de los autónomos a la hora de crear una empresa y acortar los plazos que la burocracia establece para darse de alta. Esto último le pareció estupendo a Beteta, quien dejó bien claro que las propuestas de Gómez están sin cuantificar y que para llevarse mejor con el PSM, e incluso dejar que algunas medidas para el próximo presupuesto regional se las apunte Gómez, es necesario que Zapatero pague lo que ha dado de menos a la Comunidad de Madrid. En total, unos 2.000 millones de euros para 2010.
La cosa se pone difícil si para acordar entre el PP de Madrid y el PSM hay que presionar al jefe de Gómez para que dé más dinero. El líder del nuevo socialismo madrileño juega sus cartas con tranquilidad y mirando más a los medios de comunicación que a la realidad política regional.. Aguirre se deja querer con reuniones que dan oxígeno a Gómez para dar la sensación de tranquilidad y preocupación común de las dos patas del bipartidismo por el futuro de las decenas de miles de personas que están sin trabajo y por el relanzamiento de la economía. Pero tanto populares como socialistas han olvidado que la mesa de la política regional tiene tres patas y que no se puede ser tan descarado al tratar de abordar los problemas de los ciudadanos y la preparación de los Presupuestos de la Comunidad de Madrid para 2009 sin ni siquiera mencionar a IU, cuyo coordinador regional y diputado de la Asamblea de Madrid, Gregorio Gordo, puso el grito en el cielo al saber que, coyunturalmente, PP y PSM pretenden hacer ver que van de la mano en estas cuestiones, obviando que hay un pequeño grupo parlamentario que pide cartas en esta partida. Que Aguirre esté encantada de aparecer como la dialogante con los socialistas no es nada extraño, pero que el PSM olvide que la coalición será necesaria para gobernar la Comunidad de Madrid, en caso de que el PP pierda su mayoría absoluta, es un pasote y un desprecio a IU, que en el Congreso de los Diputados recibe cariñitos por parte del PSOE cuando es necesaria para sacar adelante alguna iniciativa de Zapatero.
En la Asamblea de Madrid, la coalición sencillamente no existe para el nuevo socialismo madrileño.