www.diariocritico.com

Premios de moda

Prix Marie Claire, prix de los fiestones

Prix Marie Claire, prix de los fiestones

lunes 23 de noviembre de 2009, 10:11h
Actualizado: 24 de noviembre de 2009, 10:12h
 

Normalmente cuando voy a un sarao al día siguiente canto por bulerías lo que he visto en esta columna. Y digo normalmente porque por norma voy, veo, ceno, me tomo algo y me piro. Claro que la norma tiene su excepción y mi excepción esta vez tomó forma en los Prix Marie Claire. Era trabajo, de acuerdo, pero estaba la fiesta como para irse a casa. Esta es la explicación de por qué habiendo sido los premios el jueves pasado, lo cuento hoy lunes. Porque me lié. Y esta vez sin que nadie me obligara, que conste. Bueno y también porque quería ver qué publicaba la maestra, o sea Carmen Rigalt, en su columna de ayer en El Mundo. Carmen siempre ve cosas que yo no veo.

Lugar: residencia del embajador de Francia en Madrid, Bruno Delaye, que es una mezcla de Alain Delon y Flavio Briatore y que hace mucho por la cultura francesa. Y por el cachondeo, para qué nos vamos a engañar. Y todo lo que sea festejar a la patrie, él lo tiene a bien y por eso cede gustosamente su espectacular casa. Y encima se salta las normas a la torera y deja fumar a todo kisqui que para eso está en su casa. Es por eso que la ministra Elena Salgado ya no acude a este evento. Y nosotros preocupados. La verdad es que hace tres años vino y estuvo toda la noche con cara de póquer viendo cómo su ley era pasada por el forro de los tapices del embajador y por todos sus invitados.

Los premios, de moda, pues como todos: un rollo. Lo quieren hacer divertido y ameno pero la gente se cansa. Además te tienen desde que te sientan en la mesa hasta que da comienzo la cena una hora y media de reloj aplaudiendo a los galardonados. Y claro, en el inter, el personal se muere de hambre, se come el pan y se va poniendo bolingas, en este orden. El único divertido, Boris Izaguirre. En mi mesa vecina la mencionada maestra Rigalt (me dijo que no la llamase así que eso era como para gente mayor) sentada con Josemi Rodríguez-Sieiro que, la segunda vez que acudí a Carmen para devolverle el bolígrafo que minutos antes le había pedido prestado, me echó la bronca y me dijo que me movía más que una peonza. Josemi siempre dándonos clases de urbanidad, ¿qué haríamos sin él? El ridículo seguro.


Fin de la cena y comienzo de la barra libre. Qué nos gusta en España un cachondeo. Prensa ausente y famoso tranquilo es todo uno. María León Castillejo, (directora de comunicación de Pedro del Hierro y amiga mía) y yo decidimos ponernos a hacer nuestro particular reportaje cámara en mano. Una de nuestras peticiones fue Preysler. Isabel, tan guapa como educada, accedió gustosa pero cuidado, no habían pasado ni dos segundos de hacer click y disparar cuando me recuerda que la foto la he hecho demasiado cerca. “Déjame verla”- me dice. Tenemos un pequeño problema, la señora Boyer padece lo que el resto de los mortales a partir de los cuarenta y pico: que no ve sin gafas. Momento irrepetible el de Isabel (sin soltar mi cámara) pidiendo a los presentes que la rodeaban unas gafas. Deseo cumplido. Se las pone y me dice: “Ah no, no, hay que repetirla”. Con gusto, señora. Esto es una dama preocupada por su imagen y lo demás son tonterías. Preysler es el vivo ejemplo de mujer dulce pero con carácter. Menuda es.

También tuvimos nuestras poses con Baronesa Tita. Como de algo hay que hablar, y no me apetecía hacerlo de cuadros, le pregunté por sus nenas, las gemelas. Y me dijo que eran muuuuuuy traviesas, aunque una más que otra. Al niño Borja ni me atreví a mentarlo. No era cuestión de torcerle el morro a la pobre señora.

Pero había más gente en su salsa. Entre Laura Sánchez y Vanessa Lorenzo casi desnudan a Jon Kortajarena. Y que conste que esto no es un reproche sino pura envidia porque el niño está para eso y para más. Por cierto por si hay alguno despistado, lo estaban haciendo de broma. Amaya Arzuaga también andaba por allí brindando, cosmpolitan en mano, por las mujeres que derrochan simpatía (como ella).

También tuvimos tiempo (mi María y yo) de departir (me encanta esta palabra porque es la que ponen en el Hola para sustituir a hablar) con Mario Testino y con Tomy Hilfiger (él es todo dientes). Testino, gran fotógrafo él, no se separó de su cámara ni de su carcajada en ningún momento.

Yo sé que a le gente le gusta leer negritas en los textos, así que les detallo más gente a la que vi: Cayetana Guillén-Cuervo, Ana García-Siñeriz, Mónica Martín-Luque (no se puede ser más guapa), Luís Medina Abascal, José Toledo (otra que es impresionante), Laura Pamplona, Susanna Griso (que se escapó antes de cenar, aunque se lo perdonamos porque se levanta a las cinco y media), Gonzalo Miró (es más simpático que cuando estaba con Eugenia, la verdad), Antonia Dellate y, por supuesto, mi siempre espectacular, Carmen Lomana. Aunque le pregunté varias veces el nombre del diseñador de su vestido, incapaz soy de recordarlo y tampoco la voy a llamar ahora. Iba monísima y ya está.

Muchos de los citados y servidora continuamos luego la fiesta en Chicote, pero eso ya forma parte del obligado off the record. Pero quédense tranquilos, no pasó nada raro.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (2)    No(0)

+
0 comentarios