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Tarjetones crearon confusión a la hora de votar

Tarjetones crearon confusión a la hora de votar

lunes 15 de marzo de 2010, 09:43h
Actualizado: 20 de marzo de 2010, 03:35h
El tarjetón elaborado por la Registraduría Nacional se dividía en dos partes: la circunscripción nacional y la indígena, parte A y B correspondientemente; de esta forma, tanto A como B contaban con el logo de los partidos participantes, debajo de los cuales aparecían los números del 1 al 100 (cada uno de los dígitos representaba a un candidato diferente).

Ahora bien, los votantes podían sufragar de dos formas: con voto preferente; es decir que los ciudadanos marcaba el logo del partido y el número correspondiente al candidato de su predilección, o sin voto preferente que le daba la opción a las personas de marcar únicamente el logo del partido de su inclinación en caso de no tener simpatía por algún aspirante en particular.

Por último, y como si ya no fuera poco, las personas tenían que marcar cuatro tarjetones: uno para el Senado (que poseía dos circuncripciones), otro para la Cámara (que se dividía en tres circunscripciones: la nacional, la indígena y la de la comunidad afro), uno más para el Parlamento Andino y otro más para las consultas internas (la del Partido Verde o la del Partido Conservador).

De esta forma, para que los votos no se consideraran anulados los tarjetones deberían estar marcados de la siguiente forma: en una sola circunscripción (nacional, indígena o, en el caso de la papeleta para Cámara de Representantes, comunidades afro), en solo uno de los logos de los partidos y, en caso de ser voto preferente, únicamente en uno de los números, el que representara al postulante elegido.

Cabe aclarar, que en ningún tarjetón aparecía la foto o nombre de los candidatos, por lo que cada persona debía averiguar con anterioridad el número de su aspirante predilecto o solicitar en el puesto de votación la cartilla en la aparecía la foto de todos los postulados (2591), su nombre y su respectivo número.

Sin embargo, pese a los esfuerzos de la Registraduría Nacional que, desde meses antes, realizó campañas educativas a fin de que los ciudadanos conocieran y se familiarizaran con el método, en la jornada electoral quedó claro que la gente no entendió la forma correcta de sufragar y la complejidad del tarjetón se evidenció en la gran cantidad de votos anulados.

De acuerdo con el boletín número 15 de la Registraduría Nacional, iban 705476 votos nulos por mala marcación. Esto representaba el 10,47 por ciento del total de los votos.

Esa cantidad es muy superior al umbral necesario para obtener una curul en el Senado. Es más, tal cantidad de votos nulos eran más que los sufragios que tenía el cuarto partido político en votos, el Partido de Integración Nacional, PIN, que tan solo alcanzaba los 453287 apoyos.

Ese gran desperdicio de votos terminó generando una polémica en torno a la conveniencia de mantener una tarjeta electoral que no tenga nombres ni fotos. Para la vicepresidenta del Consejo Nacional Electoral, CNE, Adelina Covo, el problema radica en educar al elector.

"Hay que continuar la educación, no veo que haya otra forma pues cuando hay 16 listas, cada una con 100 candidatos es prácticamente imposible tener un tarjetón. La única de forma de hacerlo es así", afirmó la magistrada.

Por su parte, Antonio José Lizarazo, ex - magistrado del Consejo Nacional Electoral, opinó que el diseño actual del tarjetón es el mismo que se utilizó para las elecciones legislativas de hace cuatro años y "es la mejor opción posible para el sistema que tenemos".

Según Lizarazo, el problema de la tarjeta radica en que las circunscripciones enredan al elector. "Por ejemplo en la Cámara de Representantes son tres, que terminan haciendo que los ciudadanos se equivoquen", aseguró.

Para el Registrador Nacional, Carlos Ariel Sánchez, mientras haya voto preferente no se puede cambiar el diseño de los tarjetones. "Habrá que cambiar el sistema electoral. Para cambiar el diseño de las tarjetas electorales, habrá que cambiar el sistema electoral porque lo que dificulta todo es el voto preferente", manifestó.

Entretanto, el ex - senador Darío Martínez expresó que el problema es estructural. "Si no hubiese voto preferente, eso simplificaría las cosas, porque eso es una locura". "Hay que hacer una revisión de la Reforma Política que estableció las listas únicas, el voto preferente y la cifra repartidora", señaló el ex - congresista.


Las reacciones de los ciudadanos

Fueron muchos ciudadanos que coincidieron en que la jornada electoral estuvo marcada por la confusión y votar bien no fue tan fácil. Así mismo, varias personas manifestaron que pese a su intención de votar, declinaron por la complejidad de los tarjetones.

En el norte de Bogotá, en la calle 78 con carrera 11, algunas personas dejaron clara su molestia con los tarjetones. De hecho, un votante decidió arrojar los mismos y abstenerse de votar.

Alonso Ojeda, de 73 años, asegura que votar no fue tan sencillo: "Para mí fue fácil, pero para muchos no, porque las tarjetas solo tenían los 'logos' de los partidos y mucha gente no sabía el número del candidato sino que conocía la cara".

Otros se confundían de tarjeta. "Dos personas delante de mí se devolvieron porque marcaron el número de su candidato al Senado en la tarjeta de la Cámara y tuvieron que anular los votos. Sería mejor que les pusieran la foto", opinó Ojeda.

Gloria Ende, de 36 años, opinó que votar fue muy difícil: "Sin foto y sin nombre del candidato, votar es un problema. Yo sabía el nombre de mi candidato pero no qué número tenía. En la mesa me prestaron una guía, pero casi no lo encuentro. Me demoré como 20 minutos. De la circunscripción indígena no entendí nada". Según parece, no marcó nada en este espacio y mejor así, pues quien votaba en la circunscripción indígena no podía hacerlo en la nacional.

Otro que se demoró sus 15 minutos votando fue Miguel Sánchez, de 35 años. "Uno no está tan al tanto de la política. Solamente sabe por quién quiere votar y ya. En mi caso no sabía de qué partido era mi candidato y cuando vi que había que marcarlo pensé: estoy frito. Pero vi una guía en la mesa y me demoré un rato buscándolo. Además, lo del voto preferente apenas lo supe aquí".

Frente a la complejidad de la votación Gloria Ende fue contundente: "Si esto fue en Bogotá, donde uno está más informado y uno se queda 20 minutos votando, no me imagino como harán en las veredas. Se necesita más capacitación para la gente"



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