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La estrategia de la escasez

La estrategia de la escasez

viernes 23 de julio de 2010, 21:23h
Actualizado: 30 de julio de 2010, 19:42h
Es evidente que se encuentra en marcha un plan de desestabilización del orden constituido en Ecuador. Las razones están expuestas en el manejo del discurso político de la Asamblea Nacional, en las acciones de la oposición para impedir que un conjunto de leyes sea aprobado, y en los primeros síntomas de la vieja estrategia de la escasez de productos y aparente deficiencia en los servicios que suelen utilizar los agentes económicos para generar descontento en los sectores menos favorecidos de la sociedad. La metodología se ha venido afinando, primero con los combustibles que son transportados más allá de las fronteras del país, luego con la demanda de  incremento en el valor de los pasajes del trasporte urbano, y finalmente con la desaparición del azúcar de los lugares de expendio, cuando la producción en los ingenios es abundante y las explicaciones de sus voceros no convencen. La respuesta del Gobierno, ante tal fenómeno, ha sido la de blindar las fronteras para evitar que los productos pasen hacia Colombia y Perú, países en los que se paga un mejor precio. Estas expresiones, debidamente planificadas y con un largo historial en Latinoamérica, tienen un olor característico detectado entre 1973 y 1982, en las sociedades más desarrolladas del continente, como  Chile, Argentina, Uruguay y Brasil, y en las precarias democracias, como Perú y Ecuador. Las dictaduras militares impuestas desde Washington para impedir la penetración del comunismo, según las agencias de inteligencia de los Estados Unidos, utilizaron a los terratenientes y al capital agrario, a un sector de la clase obrera y a la fuerza combativa de los estudiantes  para generar descontento en las ciudades, una vez que se había extendido el malestar con la desaparición de productos de primera necesidad y se produjeron las primeras escaramuzas contra las fuerzas del orden. Pero así como usurparon el poder a través de la intimidación, debieron entregarlo a quienes se encargaron de restaurar la maltrecha democracia. Esta es la experiencia y estas son las estrategias utilizadas por el poder político cuando se trata de defender sus intereses en nombre del pueblo. Y esta es la manera de conducir a las masas obedientes hacia el despeñadero, sin meditar en el peligro y en la paradoja de jugar con un arma activada en busca de un blanco móvil que, a veces, cambia de rumbo.
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