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Con una probada y comprobada vocación de servicio en nuestro país, la Cruz Roja mexicana, es sinónimo de solidaridad y servicio.
Ayer, el gobierno de Oaxaca que está por concluir ese pésimo mandatario estatal que ha sido Ulises Ruiz Ortiz, sembró la desazón entre los medios de comunicación, la opinión pública nacional y extranjera y aún en instituciones tan sólidas tal lo es la Cruz Roja Mexicana, que con atingencia y en su momento preciso a través de su portavoz Rafael González: "Afortunadamente no hubo la emergencia que habían comentado".
Ulises Ruiz desató irresponsable alarmismo, al decir que 300 casas habían sido sepultadas en Santa María Tlahuitoltepec en la sierra Mixe, y se atrevió a decir el desmesurado Ruiz Ortiz, que podrían haber “cuando menos 400 desaparecidos”. Ni la política, ni la aritmética se le dan al criticado Ulises. Y es que si, tal afirmaba URO, 300 casas habían sido arrasadas por el efecto de un tremendo alud, del cual hay que decir, ya se le había anunciado del riesgo, al gobierno estatal desde el pasado 15 de septiembre, entonces las cuentas no cuadraban, definitivamente. En cada casa de esta comunidad rural oaxaqueña habitan cuando menos entre 4 y 5 personas, entonces se estaría hablando de una tragedia con mil personas entre difuntos y desaparecidos, que sólo con el correr de las horas y la llegada de los equipos de salvamente, en medio de los torrenciales aguaceros, irían desvelando la realidad.
De ahí el dato que proporcionó Daniel Goñi, director de la Cruz Roja de México, al decir que “se calcula que cuando menos hay un millar de desaparecidos”, ateniéndose a las cifras oficiales que salían de Palacio de Gobierno en Oaxaca. Si un alud había sepultado 300 casas que habitaban, tal lo hemos dicho ya, entre 4 y 5 personas, hablar de 1000 desaparecidos no era de ninguna manera una desproporción, Máxime que estaba de por medio la afirmación de un gobernador de nuestro país, en este caso de Ulises Ruiz.
Fue así que medios internacionales del prestigio de The New York Times, El País, el Mundo, la BBC, Le Monde, etc, de inmediato se hicieron eco de lo que tenía todos los visos de ser una gran tragedia –imaginar 1000 marginados oaxaqueños sepultados por un alud, hubiese sido algo realmente dramático y conmovedor-, aunque los que conocemos Oaxaca y el accionar de Ulises Ruiz, tuvimos nuestras reservas, al considerar en incuantificables las cifras.
Desde la mañana del martes, una excelente periodista española, nos llamó telefónicamente para saber lo que ocurría en Oaxaca y nosotros le dijimos, que debíamos esperar la información consolidada, sobre todo tratándose de una entidad, con graves problemas de comunicación, pese a estar en los albores de la segunda década del Siglo XXI.
Mientras tanto, Ulises Ruiz con su alarmismo, había construido una historia desproporcionada, con el ingrediente de que el helicóptero en el que se trasladaría el saliente gobernador oaxaqueño, no podía aterrizar por las condiciones climatológicas. Fue hasta que elementos del Ejército Mexicano, llegaron al lugar del derrumbe, cuando las cosas empezaron a ponerse en un buen nivel de claridad, respecto a que las afirmaciones del gobernador Ulises Ruiz, simplemente habían sido más que hiperbólicas.
Y vea usted si no. Según las últimas precisiones, las de esta mañana de miércoles 29 de septiembre, los daños por el deslave, a causa de las intensas lluvias de varios días en la zona, se limitan a un desgajamiento de una porción del cerro sobre cuatro casas. Se presume que los desaparecidos sean los moradores de esas viviendas.
Que la Cruz Roja Mexicana, en un principio, no conociera las cifras, y confiara en los números presentados por la máxima autoridad gubernamental de Oaxaca, es comprensible. Cuando la Benemérita Institución, tuvo los elementos suficientes para saber que, por fortuna, lo ocurrido en Santa María Tlahuitoltepec, no había sido la tragedia que mereció las primeras planas de los principales portales informativos de Internet que se publican en español, inglés y francés, de inmediato lo hizo saber.
El portavoz de la Cruz Roja mexicana, Rafael González, explicó este miércoles a Efe que a 160 rescatistas que fueron desplazados desde varias entidades hasta la capital de Oaxaca se les pidió regresar debido a que los daños no eran lo cuantiosos que inicialmente estimado.
"Afortunadamente no hubo la emergencia que habían comentado", dijo el portavoz de la organización, quien detalló que "sí hay una emergencia, pero no cómo había comentado el gobernador en un principio".