Es un modelo de levitación magnética que circula a 500 kilómetros por hora
Un tren unirá Campamento con Barajas en 10 minutos
lunes 04 de junio de 2007, 10:09h
Actualizado: 10 de octubre de 2007, 11:36h
El nuevo reto de la Comunidad de Madrid en materia de transportes parece ser un tren que cruce Madrid en 10 minutos. Según publica este lunes el diario La Razón, el proyecto, que aún se encuentra en fase de estudio y pendiente de los informes técnicos, llamó la atención de la presidenta, Esperanza Aguirre, cuando ésta viajó a la ciudad china de Shangai, donde se encuentra el único «tren-bala» que actualmente está funcionando y que es capaz de recorrer los 30 kilómetros que separan el centro financiero de la ciudad del aeropuerto, en poco más de siete minutos a una velocidad cercana a los 500 kilómetros por hora.
En el caso de Madrid el objetivo es el mismo. Los estudios que se están realizando desde el Gobierno regional van encaminados a establecer unas líneas de alta velocidad que crucen en diagonal el mapa de la Comunidad. Según este diario, en estos momentos se están llevando a cabo estudios geográficos y técnicos para valorar la posibilidad de que un «tren -bala» pudiese llegar a unir la zona de Campamento con el aeropuerto de Barajas en un tiempo que no supere los diez minutos.
Más ambicioso aún es el plan regional para hacer una gran línea de «tren-bala» que podría discurrir paralelo a la carretera A-2 y que uniría Alcalá de Henares y Torrejón con la estación de Chamartín en menos de cinco minutos. Esto supondría una auténtica revolución en el transporte y la movilidad de la Comunidad y en el caso del Corredor del Henares eliminaría uno de los principales puntos de conflicto del tráfico de entrada a la capital. Además de estos posibles recorridos también se están barajando otras opciones encaminadas a unir los grandes núcleos de población de la periferia con el centro de la capital de una manera más rápida de la que ofrece el metro.
El secreto para que este ferrocarril «vuele» es que no circula por los raíles sino que levita sobre ellos. Este sistema de levitación magnética conocido como «Maglev», comienza su desarrollo en los años 50 en Alemania y utiliza campos magnéticos generados por electricidad. El convoy va suspendido en el aire, unos diez centímetros por encima de la vía, gracias a una combinación de atracción y repulsión magnética creada por los poderosos imanes colocados en las vías y en la parte inferior del tren. La ausencia de contacto físico entre el carril y el tren tiene como consecuencia que la única fricción sea la del aire, lo que explica que los «trenes-bala» puedan viajar a altas velocidades, lo que convierte a los Maglev en competidores directos del transporte aéreo.