Libia-Consejo de Seguridad: Por fin un espacio de exclusión aérea
viernes 18 de marzo de 2011, 19:07h
Actualizado: 21 de marzo de 2011, 23:10h
Aunque no puede decirse que haya sido muy rápida, y ni siquiera unánime, la caución del Consejo de Seguridad de la ONU para intervenir militarmente para proteger a los ciudadanos libios ya es un hecho. La resolución 1973 (2011), adoptada en la noche de día 17/3 en un extenso texto de 2773 palabras confirma las decisiones anteriores contenidas en la resolución 1970 de 26/2 y pide la imposición de una zona de exclusión aérea sobre todo el espacio aéreo de Libia para proteger a los civiles.
Francia y Reino Unido han declarado su intención de poner en vigor esa zona de exclusión en las próximas horas, mientras que el exministro de Asuntos Exteriores británicos David Owen, en una primera reacción a la resolución, consideraba que la abstención de Alemania supone una seria división dentro de la Unión Europea y de la OTAN. La resolución, que consta de 29 artículos, no se limita por supuesto a la imposición de la zona de exclusión aérea sino que pide el refuerzo de otras medidas decididas con anterioridad y destinadas a quebrantar los medios financieros del clan Gaddafi, al fin y al cabo un arma principal para su capacidad de continuar la guerra, impone un embargo de armas, y reitera que los ataques contra la población civil serán referidos al Tribunal Criminal Internacional y tratados como crímenes de guerra.
Otro aspecto probablemente débil de la resolución, recogido en el párrafo 2, es el reconocimiento de que la solución de la crisis libia debe incluir la satisfacción de las legítimas demandas del pueblo libio para lo cual la resolución solo toma nota de la decisión del Secretario General de la ONU de enviar a su Enviado Especial a Libia, y al Consejo de Paz y Seguridad de la Unión Africana, un institución africana mantenida al margen de la crisis libia, para que “facilite el diálogo que lleve a las necesarias reformas políticas para encontrar una solución pacífica y sostenible”.
La resolución, que fue aprobada por 10 de los 15 miembros del Consejo, y cinco –Rusia, China, Brasil, India y Alemania- se abstuvieron, excluye no obstante el envío de cualquier fuerza de ocupación sobre cualquier parte del territorio libio. Como prueba de las dificultades que tuvo que superar la resolución, dos de los cinco miembros permanentes, China y Rusia, se abstuvieron, mientras Francia, Reino Unido y Estados Unidos la aprobaron. Los otros miembros no permanentes que aprobaron la resolución fueron Bosnia-Herzegovina, Portugal, Suráfrica, Colombia, Líbano, Gabón y Nigeria.
El único país árabe miembro del actual Consejo –Líbano- voto a favor, y la Liga Árabe, cuya cooperación la resolución invoca, expresó posteriormente su aprobación a través de su Secretario General, el egipcio AmroMussa, uno de los nombres que se barajan en Egipto en los últimos días como posible sucesor del depuesto/dimitido expresidente Hosni Mubarak.
Mientras algunos analistas militares se muestran escépticos sobre la posible capacidad de la coalición de imponer de inmediato una zona de exclusión aérea sobre todo el territorio libio, al menos creen que sí es posible sobre Benghazi la ciudad libia directamente amenazada por Gaddafi. Otros piensan que el cese el fuego decidido por el jefe libio puede no ser más que una estratagema, una interpretación que dado el historial de la familia Gaddafi podría ser muy plausible. Lo cierto es que mientras más se prolonga un conflicto de esta índole más se complica y a nadie escapa que una intervención militar occidental contra un país árabe, aunque sea limitada como ésta, corre el riesgo de tener efectos muy perniciosos en la opinión pública árabe.
Irak y Afganistán están ahí para recordar que después de ocho años de guerra o de ocupación de Irak no solo no están resueltos los problemas que la intervención pretendía solucionar, sino que existen otros nuevos. Lo mismo parece que puede ocurrir con la actual intervención militar en Afganistán y es legítimo preguntarse si el mundo está ahora mejor protegido del terrorismo que antes de esas intervenciones.
El terrorismo ha encontrado nuevos santuarios en una enorme franja de territorio difícil de controlar que desde Yemen y Yibuti se extiende por todo el Sahel africano hasta la misma Mauritania. Esa nueva evolución está en parte en el origen de la creación de un sexto mando militar norteamericano fuera de Estados Unidos, el Africom, que manda el General Carter F. Ham, cuya área de interés se extiende sobre 53 países africanos, incluido el territorio del Sahara occidental cuyo estatuto final está aún por definir.
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* Domingo del Pino es especialista en el mundo árabe, ex delegado de la Agencia EFE en Marruecos, ex corresponsal de El País para el Norte de Africa, fue miembro de la Euro Med and the Media Task Force de la Comisión Europea y, actualmente, es miembro del consejo editorial de la revista bilingüe Afkar/ideas; colaborador de Política Exterior y Economía Exterior; de la Revista Española de Defensa; y director del Aula de Cooperación Internacional de la Fundación Andaluza de Prensa.