Los hijos de sus 'consejeros', a la escuela pública
Gómez anuncia un 'gobierno' autonómico sin 'yuppies' y con metrobús
lunes 16 de mayo de 2011, 12:19h
Actualizado: 17 de mayo de 2011, 22:50h
No sólo los hijos de Tomás Gómez, sino los de sus posibles consejeros en un hipotético gobierno autonómico, tendrán que ir necesariamente a colegios públicos si quieren que sus padres formen parte del Gobierno regional. Es la (pen)última propuesta del candidato socialista a suceder a Esperanza Aguirre, Tomás Gómez, lanzada este lunes en un desayuno informativo en Madrid. Si los papás quieren que sus nenes vayan a escuelas privadas… no serán consejeros… en el supuesto de que el PSM gane las elecciones, claro.
Rara campaña electoral la que estamos viviendo en su recta final: raras formas, raras propuestas cuando estamos casi en capilla. Por ejemplo, la penúltima del candidato socialista a la Comunidad de Madrid, Tomás Gómez, quien, en un desayuno informativo en Nueva Economía Fórum ha lanzado una 'propuesta' de alcance: que si rompe la indecisión de ese 20 % de ciudadanos de izquierda cabreados, formará gobierno, pero que sus consejeros estarán obligados a cumplir la exigencia de que sus hijos irán a escuelas públicas y serán vistos por los galenos públicos. Nada de privados. El resto del desayuno-mitin ha sido más de lo mismo.
Los asesores de Gómez deben creer que a los ciudadanos cabreados que se manifiestan junto a los de "Democracia Real", o al partido del voto en blanco, o a los de Attac, etcétera, con pancartas como "Rebeldes sin casa", esta promesa de Gómez de llevar a la tierna infantería socialista desde la cuna a la universidad a los patios comunes servirá para que la ciudadanía o masa ya no tan silenciosa se crea que Gómez y los suyos apuestan a muerte por el estado de bienestar.
Podría ser así si Gómez añadiera a esa propuesta que va a presionar a Rodríguez Zapatero para que cambie la Ley Hipotecaria y que introduzca conceptos más generosos -y socialdemócratas, dicho sea de paso- como la 'hipoteca norteamericana'; es decir, que dación es igual a pago. O, lo que es lo mismo, que puesto que los bancos han prestado un dinero según el valor de la tasación, ladrillo es igual a billete de 500.
Se le ha preguntado tal cosa en el tal desayuno -eso es lo que quiere la mayor parte de esa ciudadanía que se agrupa debajo de la pancarta "Rebelde sin casa"-, pero Gómez ha perdido una excelente ocasión de igualar ideas con bienestar y con liderazgo. Se ha ido por la tangente, no ha respondido a pregunta directa y ha hablado de la 'solución mística balear' frente al practicismo yanqui: pactar con los bancos una moratoria de uno o de dos años.
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