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El Gobierno ve a España como 'la más beneficiada' con el nuevo Tratado y el PP dice que Aznar lo hizo mejor en Niza

El Gobierno ve a España como "la más beneficiada" con el nuevo Tratado y el PP dice que Aznar lo hizo mejor en Niza

· Llamazares pide a ZP que convoque un referéndum para la aprobación del texto

miércoles 27 de junio de 2007, 16:52h
Actualizado: 19 de septiembre de 2007, 18:32h
“España sale reforzada de este proceso”, dijo, triunfante, Rodríguez Zapatero en su exposición sobre el Consejo Europeo de los días 21 y 22 de junio. “Como profeta no tiene usted precio”, le arrojó a la cara un Mariano Rajoy más sarcástico que nunca, que sacó a relucir la sombra de Aznar y sus logros en Niza para parodiar la política exterior española con respecto a Europa. El debate parlamentario sobre el tratado europeo que ha de suplir a la fenecida Constitución de Europa ha marcado claramente las líneas de división entre el Gobierno y la oposición.

No ha gustado al líder de la oposición, Mariano Rajoy, que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, aprovechara su comparecencia en el Congreso para explicar los ‘logros’ del Consejo Europeo de Bruselas para hacer una referencia, aunque mínima, a la ‘solidaridad’ gubernamental para con los seis militares muertos en Líbano y para con sus familias. Con esas “profundas condolencias” y las breves palabras de consuelo que las siguieron ‘despachó’ Zapatero el asesinato de seis militares en el Líbano. Un gesto que ha parecido mezquino al principal partido de la oposición: “Me hubiera gustado”, le arrojó Mariano Rajoy a la cara al inicio de su intervención posterior, “que usted se hubiera dirigido al conjunto de la Nación y no hubiera esperado a esta comparecencia”.

El tono inicial utilizado en el Pleno del Congreso convocado para que Zapatero diera explicaciones sobre lo ‘bien’ que nos vendrá a los españoles el nuevo tratado europeo en vez de la Constitución que votamos en referéndum ofrece una idea de las clarísimas divergencias que existen entre Gobierno y oposición. Para Zapatero, que hizo una intervención triunfal y triunfalista, “para España este Consejo ha significado un reforzamiento de nuestra posición en Europa”. Ha sido el suyo un alegato completamente a favor de los resultados obtenidos en Bruselas con respecto al nuevo Tratado, ya que, según dijo, “esa Europa más democrática por la que votamos en referéndum los españoles será pronto una realidad”, “el resultado final es excelente”, “tenemos un acuerdo que va a relanzar el proceso de integración europea” y, en definitiva, “España sale reforzada de este proceso”.

 Zapatero llegó al Congreso con la idea de ‘vender’ su gestión, sus ‘logros’
en la Europa comunitaria, sus ‘iniciativas tenidas en cuenta’ en Bruselas -como el cambio de denominación de “Ministro de Asuntos Exteriores de la Unión” para Javier Solana por el de “Alto representante”-; pero, en realidad, tenía poco que ‘vender’, parlamentariamente hablando, si nos atenemos a los resultados obtenidos en esa cumbre comunitaria y si se comparan esos resultados con sus posiciones anteriores respecto a la Constitución Europea que los españoles votamos en referéndum el 20 de febrero de 2005.

 “El resultado final es excelente. Si del anterior Tratado se dijo que no era una Constitución propiamente dicha, del nuevo habrá que convenir que políticamente es, sin duda, mucho más que un Tratado. Se trata de un proyecto de carácter fundacional. Un Tratado para una nueva Europa”. En esta frase podría resumirse la intervención triunfal de Zapatero. Pero el presidente del Gobierno, como todos, es prisionero de sus propias palabras y Mariano Rajoy ha sabido en esta ocasión poner en evidencia todas sus contradicciones.

 El líder de la oposición ha sacado en su intervención de réplica su yo más caústico y, en síntesis, le dijo directamente al presidente del Gobierno que “a ver ahora cómo explica que, después de denostar el Tratado de Niza, se muestra eufórico con la prórroga diez años más del peso que consiguió para España el Gobierno de José María Aznar precisamente con ese Tratado.

"Tendremos que agradecer a los ‘antipáticos polacos’ la prórroga de lo que obtuvo el ‘antipático’ Aznar. Ni los unos ni el otro recibieron sonrisas y palmaditas, pero lograron para sus países lo que creían de justicia”. Y añadió aún más Rajoy: “Ahora, gracias a ello, vamos a poder negociar, pro ejemplo, la reforma de la Política Agraria Común o de los Fondos de Cohesión como lo que somos: uno de los grandes Estados miembros de la UE”.

 Las diferencias entre el Gobierno y el principal partido de la oposición son profundísimas incluso en materia exterior europea, como ha quedado de relieve en este debate sobre el Consejo Europeo de Bruselas. Frente a un Zapatero sorprendentemente optimas, un sarcástico Mariano Rajoy ha sacado toda su dureza en la oratoria, pero, sorprendentemente también, dado los tiempos que hemos vivido de corrosión política, con una formas moderadas y puede que hasta cínicas. ¿Marca este debate un nuevo ‘tiempo político’?

 Puede que sí o puede que no, pero este miércoles Gobierno y oposición se han dicho las cosas de una manera distinta, más relajada, aunque más sardónica. Zapatero ha defendido el ‘buen hacer’ de su Gobierno en la cumbre de Bruselas para conseguir salir del impasse en el que se hallaba sumida la Europa comunitaria, y Rajoy le ha respondido citándole todas sus ‘brillantes’ declaraciones cuando denostaba el Tratado de Niza –firmado por Aznar, concedía a España mayor representación en la UE, entre otras cosas- y presentaba a los españoles la non nata Constitución de Europa como el non plus ultra de lo que nunca ningún presidente español consiguió firmar con anterioridad.

 De ahí la posición crítica de Rajoy; su apelación a las ‘citas zapateriles’; su recordatorio de cómo se le había avisado de que dispusiera de un ‘plan B’ por si fallaba la Constitución, y de que “la respuesta que me dio usted entonces, además de irresponsablemente escapista, fue una soberana frivolidad que da la justa medida de su visión europea… El ‘plan B’ lo han pensado otros y usted, con su actitud soberbia y contemplativa, ha jugado un papel de comparsa que deja en mal lugar la representación que le dio el pueblo español en esta importante empresa europea”.

Las ‘perlas’ del muy sarcástico Rajoy

 He aquí algunas perlas que Rajoy le lanzó a Zapatero en el debate inicial:

· “Recién llegado al Gobierno se encontró con el Tratado Constitucional y hemos de reconocer que lo adoptó con entusiasmo de meritorio y prisas de neófito”.

·  “Ahora, para salvar las carencias y responsabilidades de otros, le ofrecen un ‘Tratado de mínimos’ y vuelve a decir sí con el mismo fervor… Se lo conviertene en una edición de bolsillo para calmar a Francia, al Reino Unido, a Holanda, a Polonia, a la República Checa, etc. y lo aplaude con unción… Y no hubo más porque, afortunadamente, concluyó la cumbre. De continuar, el Tratado podría reducirse a un folio sin que por ello mermara el entusiasmo de nuestro representante”.

·  “Lisa y llanamente, a los ‘amigos de la Constitución’ los dejó usted en la estacada”.

· “¿Seguía usted una inteligente estrategia basada en la confusión cuya trascendencia no está al alcance del común de los mortales?”.·

  · “No resulta sencillo tener una visión de Europa cuando la noción que se tiene de su propio país es discutida y discutible y está plagada de contradicciones”.

·  “No es posible afrontar un Consejo Europeo en el que están en juego intereses básicos españoles y europeos pretendiendo enterarse de los temas en las dos horas del viaje de ida a Bruselas”.

·
 “Debería ser para usted una pasión trabajar por España en Europa y no un engorro sobrevenido”.

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