¡Por fin el himno de Madrid suena... en Madrid!
viernes 24 de junio de 2011, 10:02h
Actualizado: 30 de junio de 2011, 07:57h
Antes se decía aquello de 'Spain is different'. Y ahora podemos decir/escribir aquello de 'Madrid es diferente'. Porque es la única comunidad autónoma cuyo himno no sólo casi nadie conoce, sino que nunca se toca en actos oficiales. Aunque en la noche de este jueves se subsanó, seguramente por primera vez en su historia, tal anomalía: ¡se tocó en la Puerta del Sol', como debe ser, donde está la sede oficial del Gobierno.
Claro que no fue por orden ni por instrucciones de la presidenta Esperanza Aguirre, quia. La 'culpa' la tuvieron ¡los indignados del 15-M'. Como diría Federico Trillo, en otra expresión famosa: ¡Manda h...! El caso es que el filósofo Agustín García Calvo se acercó por tan emblemático lugar, donde queda un punto de información del 15-M, alentó a los chavales e incluso mantuvo una especie de diálogo con todo el mundo que quiso participar.
Y, para colmo, algunos de los presentes, eso sí, mayores y seguramente amigos del intelectual, que se lo sabían lo corearon. El himno -que no gustó nada a Joaquín Leguina cuando, hace tres décadas, se lo encargó y cayó en un olvido del que no lo han rescatado sus sucesores- tiene guasa, cual corresponde a su autor.
En vez de proclamar que somos los mejores, los más listos, los más guapos y esa sarta de lugares comunes de cualquier himno, afirma que "sólo por ser algo, soy madrileño". O sea, tipo el de Joaquín Sabina -otro que tal- para el glorioso Atléti, que subraya en su estribillo algo tan inhabitual, y por tanto tan colchonero, como "Qué manera de palmar". Pues, nada, ahí va la letra del himno: un servicio de Diariocrítico.
Yo estaba en el medio
giraban las otras en corro,
y yo era el centro.
Ya el corro se rompe,
ya se hacen Estado los pueblos,
y aquí de vacío girando
sola me quedo.
Cada cual quiere ser cada una:
no voy a ser menos.
¡Madrid, uno, libre, redondo,
autónomo, entero!
Mire el sujeto
las vueltas que da el mundo
para estarse quieto.
Yo tengo mi cuerpo:
un triángulo roto en el mapa
por ley o decreto
entre Ávila y Guadalajara,
Segovia y Toledo:
provincia de toda provincia,
flor del desierto.
Somosierra me guarda del Norte y
Guadarrama con Gredos;
Jarama y Henares al Tajo
se llevan el resto.
Y a costa de esto,
yo soy el Ente Autónomo último,
el puro y sincero.
¡Viva mi dueño!,
que, sólo por ser algo,
¡soy madrileño!
Y en medio del medio,
capital de la esencia y potencia,
garajes, museos,
estadios, semáforos, bancos
y vivan los muertos:
¡Madrid, metrópoli, ideal
del Dios del Progreso!
Lo que pasa por ahí, todo pasa
en mí, y por eso
funcionarios en mí y proletarios
y números, almas y masas
caen por su peso;
y yo soy todos y nadie,
político ensueño.
Y ése es mi anhelo,
que por algo se dice:
de Madrid, al cielo.