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Solemne homenaje a las Victimas del Terrorismo en el Congreso

Bono pide firmeza 'para que los asesinos no sean vitoreados en las calles o en los Ayuntamientos”

Bono pide firmeza "para que los asesinos no sean vitoreados en las calles o en los Ayuntamientos”

lunes 27 de junio de 2011, 20:50h
Actualizado: 28 de junio de 2011, 18:58h
Con un hemiciclo medio vacío, el Congreso de los Diputados celebró este lunes un nuevo homenaje a las víctimas  del terrorismo en un breve y sencillo acto que protagonizaron los presidentes de ambas Cámaras, José Bono, y Javier Rojo, y al que asistieron el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, el líder de la oposición, Mariano Rajoy, y los portavoces de todos los grupos parlamentarios.
Siguiendo la ceremonia desde la tribuna de invitados se encontraban los máximos representantes de las Asociaciones de Victimas del Terrorismo, con la excepción de media docena de ellas que decidieron no participar en el homenaje para protestar por la presencia de  Bildu en las instituciones vascas y navarras, de lo que acusan al Gobierno y los líderes de los dos principales partidos.   En sus discursos tanto Bono como Rojo exhortaron a no olvidar a las victimas de la barbarie terrorista y apelaron a la palabra como único vehículo para lograr objetivos políticos. En tono solemne, el presidente del Congreso afirmó que “no puede haber tibieza” con los terroristas, porque “una sociedad benigna o indiferentes con los asesinos o con sus cómplices, es una sociedad enferma". “Cuando las calles se ensucian con fotografías de los asesinos, los representantes de la soberanía nacional queremos estar con las víctimas” afirmó Bono, en alusión a los hechos que se han vuelto a vivir en algunos municipios vascos tras la entrada de Bildu en algunos de ellos. “Además, pedimos a quienes tienen mando en las fuerzas policiales, que impidan con firmeza, con contundencia, y con legalidad que los asesinos sean vitoreados en las calles, plazas o los Ayuntamientos”.   Acabar con el terror Este es el segundo año que se celebra en el Congreso un   homenaje a las víctimas del terrorismo, cuya fecha  fue establecido el 27 de junio a través  de una declaración institucional que dio a conocer Bono el año pasado suscrita por todos los grupos  parlamentarios. El día fue elegido porque fue cuando ETA, en 1960 ETA, asesinó a la niña Begoña Urroz, considerada la  primera víctima de la banda terrorista. Precisamente, Bono se encargó de recordar que esa muerte fue la primera de un total de 1382 victimas “que son para España el recuerdo permanente de una obligación que es acabar con el terror”. Al finalizar los discursos se guardó un minuto de silencio de todos los asientes puestos en pie. Tras el acto, Bono, Rojo, Zapatero y los presidentes del Tribunal Constitucional y del Supremo saludaron  a los representantes de las Asociaciones de Víctimas en el Vestíbulo de la reina Isabel II. Posteriormente, hubo una breve recepción en el salón de los Pasos Perdidos en donde pudieron también cambiar impresiones con el presidente del Gobierno, el líder del PP y los demás portavoces del Congreso y del Senado.   Frialdad entre Zapatero y Rajoy El presidente del Gobierno, según los asistentes a la recepción,  no cruzó ni una sola palabra con Rajoy  con el que se enfrentará mañana en el último debate del estado de la Nación de esta legislatura. Una escena que no pasó desapercibida fue el corrillo que mantuvo Rajoy en un aparte con María Dolores de Cospedal y Soraya Sáenz de Santamaría. No obstante, el líder del PP abandonó a toda prisa el Congreso como muchos otros diputados y senadores aunque algunos permanecieron charlando un rato en el patio del Congreso pese al riguroso calor que hacía.
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