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A él le conviene, pero mantiene un doble juego

Pero... ¿quiere o no quiere Rubalcaba adelantar las elecciones?

Pero... ¿quiere o no quiere Rubalcaba adelantar las elecciones?

El doble juego de declaraciones que mantiene el ahora candidato del PSOE a la presidencia del Gobierno mantiene en vilo a todo el panorama político y mediático nacional. Y es que si bien la teoría que hasta hace poco se mantenía es que Rubalcaba quiere un adelanto electoral para este otoño, no está del todo claro después de que éste asegurara ante los parlamentarios socialistas que adelantar comicios como hizo Portugal no tiene por qué resolver la crisis económica, sino que pueden agravarla aún más.
Dicho de otra manera: Alfredo Pérez Rubalcaba no tiene claro que le venga bien ni una cosa ni otra. Porque la realidad cercana es que todos los líderes políticos que han adelantado elecciones en los últimos años han pagado en las urnas el castigo de los votantes por una mala gestión de la crisis económica. Así que, como comentábamos aquí hace dos días, llegamos a una difícil situación de equilibrio para Zapatero. El presidente quiere imponer a toda costa su cometido de no adelantar las generales, previstas para marzo de 2012, pero lo que ocurre es que las presiones para que convoque elecciones cuanto antes se intensifican desde todos los frentes. Famoso ha sido ya el caso del editorial de 'El País', que si bien siempre ha sido un irregular pero importante apoyo mediático, ahora le retira toda ayuda. Pero más allá de los medios, se da por hecho que el frente más duro para el propio ZP le llega de dentro: el ala que lidera el candidato Rubalcaba apuesta por los meses de octubre o noviembre para llamar a los españoles a las urnas. De ahí que no se entiendan las declaraciones hechas por éste el martes ante los parlamentarios socialistas en el Congreso, a los que les vendió la idea de que lo mejor era el mantenimiento del calendario electoral y puso como ejemplo a Portugal para explicar que unas elecciones anticipadas no tienen por qué resolver la crisis, sino que pueden agravarla aún más.     Así, al menos de manera oficial y de cara a la galería, Rubalcaba cuestiona el adelanto electoral y transmite a los diputados del PSOE que no quiere ese anticipo electoral. Hay quien, sin embargo, lo interpreta en clave de doble juego: aunque él pretenda un adelanto para impedir el desgaste socialista y atacar cuanto antes a un crecido PP de Mariano Rajoy, que ya se siente presidente y morador de La Moncloa, sabe que no le conviene que el debate continuo en los medios y en la sociedad sea el de las generales adelantadas, así que aplaza este debate acallando rumores. Demasiado rebuscado, en todo caso, cualquiera de las posiciones que Rubalcaba mantendría. 'Operación Mesías' Como informábamos el lunes, la gravedad de la situación económica juega a favor de Rubalcaba, ya que cada vez son más las voces que, desde el ámbito económico, reclaman un cambio de gobierno para intentar enderezar la situación. Junto al candidato se sitúan las bases del partido, que también reclaman elecciones ante el peligro de que el deterioro económico les pase una factura aún mayor que la que recibieron en las elecciones municipales y autonómicas. Pero Zapatero se resiste y se aferra a su empeño de culminar las reformas pendientes y de cerrar los presupuestos para 2012. Nadie duda a estas alturas de que esperará al mes de septiembre para decidir si adelanta las elecciones generales a noviembre o agota la legislatura y de que todo dependerá  de la evolución de la crisis económica y de que se calme la delicada situación que atraviesa nuestro país por culpa de la deuda. La incertidumbre es tal que el presidente no ha podido garantizar ni siquiera a su núcleo más cercano la fecha de celebración de estos importantísimos comicios. Uno de estos dirigentes con el que el presidente del Gobierno ha hablado de este asunto recientemente es José Bono, que acudió al Palacio de la Moncloa el pasado uno de julio, viernes. El ‘discreto’ encuentro, que se celebró al final de la reunión del Consejo de Ministros, no se anunció de forma oficial pero fuentes de Presidencia tuvieron que confirmarlo después de que fuera desvelado por algunos medios de comunicación. Pese a todo, del contenido de la conversación trascendió muy poco por no decir nada. Según ha podido saber este diario de fuentes cercanas al presidente de la Cámara baja, Zapatero le trasmitió a Bono su preocupación por esta situación de incertidumbre y sus dudas sobre la fecha de convocatoria de las elecciones. También le adelantó la decisión de Rubalcaba de dejar el Gobierno antes de su proclamación como candidato del PSOE -que se materializó el sábado 8 de julio-, así como los mínimos cambios de Gobierno que tenía pensado realizar tras su salida. Pero, además de estas confidencias, Zapatero también habló con Bono de sus planes sobre la llamada ‘operación Mesías’ de la que este diario dio detallada cuenta el pasado 31 de mayo, y que pasaría por presentar su dimisión para dejar la presidencia a Rubalcaba en una sesión de investidura que casi por fuerza tendría que contar con la hipotética connivencia de los partidos nacionalistas.  De este modo se evitaría una complicada ‘bicefalía’ y Rubalcaba se fajaría 'de tu a tu' con Mariano Rajoy en el Congreso durante los últimos meses de legislatura.   Claro que esta operación solo podría materializarse si Zapatero agota la legislatura y no adelanta las elecciones a noviembre, algo que a día de hoy ni el propio presidente puede asegurarlo. - Lea también: Rubalcaba, el 'cuasi presidente' Valenciano dice que PSOE prepara la campaña con el horizonte de marzo
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