Carissimi filii et carissime filiae, annuntio vobis guadium magnum: lingua latina redita est in Ecclesia!!! Deo gratias!!. Efectivamente, amadísimos, globalizados., megaletileonorisofiados y latineados niños y niñas que me leéis Su Santidad el Papa, Josephus Ratzinger, Servus Servorum Dei, ha tenido a bien, mediante un motu proprio, autorizar la Misa de San Pío V, que se celebraba, durante siglos, en latín.
Benedicto XVI, que hoy esta de onomásticas, porque es la festividad de San Benito, ha hablado bien alto, aunque lo de claro, como que lo hizo en latín, pues como que nones, que hay que recurrir a los expertos-. Yo, por ejemplo, utilizo a Damián, mi erudito valet de chambre, que con eso de que es doctor en Lenguas Románicas lo del latín se le da fenomenal. Como que el tío es un erudito tirando a pedante, pues, encima, se permite criticar lo pedestre de las construcciones gramaticales del latín eclesiástico. “Donde estén Virgilio o Cicerón –pontifica— que se quiten los latinistas vaticanos, don Tito”. Naturalmente yo, devotísimo hijo de la Santa Madre Iglesia, lo que hago es hacerle purgar a Damián su soberbia haciéndole planchar personalmente, por enésima vez, mi colección de corbatas de soie sauvage, que sé que le fastidia un montón.
El emperador Carlos I de España y V de Alemania, no obstante, decía que entre los diferentes idiomas existentes en su época, el inglés servía para comerciar; el francés para requebrar a las damas; l alemán para darle órdenes al caballo, mientras que el español, el nuestro, era el idioma idóneo para hablar con Dios. Bueno, eso lo decía allá por el primer tercio del siglo XVI, porque para hablar con Dios –lo ha dicho el Papa— no hay nada como el latín. De ahí el empeño en volver a las misas de antes. En latín, con el cura de espaldas a los fieles y con monaguillos, como le gusta a tía Ágata, la hermana mayor de mamá que reside en su cortijo cercano a Sevilla.
Porque en el ámbito católico habrá que regresar no sólo al rezo dela Santo Rosario en familia, sino al ayuno y abstinencia cuaresmales y a la celebración ordenada de la Semana Santa, con la prohibición de espectáculos y músicas profanas durante el Viernes Santo, ese día en el que, citando al poeta, “las mujeres van con mantilla, y los obispos a pie”. Eso sin olvidarnos de los Nueve Primeros Viernes de Mes, dedicados al Sagrado Corazón de Jesús y, por supuesto, la novena del Inmaculado Corazón de María, aparte, claro está, de las devociones privadas que cada cual tenga con el santo o santa de su elección.
Ya sé que a los progres y laicistas en general el retorno de la Santa Misa en latín les parece como una vuelta al oscurantismo y un delito de lesa modernez. Pues nada de eso, pequeñines/as míos/as, el latín puede ser objeto de modernidad y de creación de empleos. Como el de traductor simultáneo de misas y plegarias en las iglesias y oratorio, sin ir más lejos.
O sea, que menos Educación para la Ciudadanía y otras veleidades laicistas y laicizantes, y más latín en los programas escolares. Porque el latín como las matemáticas ayudan un montón a estructurar las mentes de niños y de jóvenes. En la ESO y en el bachillerato hay que volver no sólo a los logaritmos neperianos y a la resolución de integrales y derivadas, sino a las declinaciones latinas. Eso para empezar. Que el latín no sólo sirve en el ámbito religioso, sino en otros órdenes de la vida. Como, por ejemplo, en la política. ¿Os imagináis lo que sería que, un poner, en el debate del estado de la Nación, Marianito Rajoy, comenzase su discurso diciendo. Usque tandem, Calceatore, abusare patientiam nostram”? ¿A que queda mejor que largar eso de preguntar “hasta cuándo nos estará tomando el pelo, señor Zapatero”?. Y es que frente a la oratoria clásica de un Marco Tulio Cicero como que no hay color... O sea, que tres hurras –al menos—por el latín. Latine loqui in saecula... Latin language for ever..