lunes 03 de octubre de 2011, 22:47h
Actualizado: 03 de octubre de 2011, 22:54h
El protagonismo adquirido por Óscar López, el líder de los socialistas de Castilla y León, en la Conferencia de Madrid que ha encumbrado a Alfredo P. Rubalcaba, tiene a más de uno desconcertado. Por dos motivos: porque piensan que no ha hecho ningún mérito para estar a la diestra del nuevo hombre fuerte socialista y porque últimamente sólo ha tenido problemas, como los de Zamora, donde se le han puesto levantiscos los compañeros. Pero es ahí donde precisamente ha ganado Óscar López: se ha partido la cara por Camacho, un hombre de máxima confianza de Rubalcaba, para colocarlo el primero en la lista por Zamora, y eso siempre tiene recompensa. Pero Óscar López podrá decir que ya había sido elegido para coordinar la Conferencia socialista antes del lío zamorano y que, por tanto, nadie le iba a deber nada ni nada le tenía que pagar Rubalcaba. Además él manda, y quien manda manda, y los demás a obedecer, o a no salir en la foto, que decía Alfonso Guerra. A López se le ha visto estos días más alto de lo que ya es y su protagonismo, sea cual sea el futuro socialista el 20-N, tendrá más proyección en Madrid. No aseguramos lo mismo de su futuro en Castilla y León, por mucho que diga y por más pedales que dé para subir a la cima de estos puertos. En cualquier caso, es un político en alza porque tiene recursos, la capacidad dialéctica la está mejorando mucho desde que se sube a la Noria, y tiene mucha gente que le quiere en Madrid, además de José Blanco, su amigo y protector.